José de la Luz Silva Rodríguez
El Padre de la Sierra en la Diócesis de Papantla
Por Ing. José Luis Rodríguez Badillo
José de la Luz Silva Rodríguez, es un presbítero jubilado del sacerdocio, desde su infancia tuvo atracción por la iglesia y la fe en Dios, asistió al Seminario y después se ordenó en Los estados Unidos de sacerdote, llegó a Poza Rica y en pocos días fue designado a la Sierra Totonaca en la zona de Coyutla, en donde con devoción plena convicción evangelizadora llegó a más de veinte capillas sobre las montañas sobre animales de herradura o caminado, siendo muy estimado por su altruismo y entusiasmo por mejorar las capillas; posteriormente es designado a Coatzintla, y es ahí cumplió sus bodas de oro y jubila.
Nació el 4 de mayo de 1940 en Salvatierra, Guanajuato, singular tierra de párrocos de gran vocación, sus papás fueron la Sra. María Rodríguez Carrillo y Jesús Silva Camargo, estimados residentes del “Barrio San Juan”, José de La Luz asistió a la escuela Urbana Articulo 123 La Reforma, su profesor fue Gustavo Ramírez Gasca quien le reconoció como un alumno de muy buena conducta y notas al concluir su formación escolar de primaria.
Don Jesús Silva fue un hombre muy versátil en su estilo de trabajar para mantener a su familia, tenía una tienda de abarrotes, vendía pan, hacia barbacoa, reparaba aparatos eléctricos y otros oficios que le generaran ingresos para sacar adelante a su familia, tenía la cualidad de ser amante de la lectura, lo que le abonó en cultura de muy buena aceptación en el Barrio San Juan, donde vivian.
Un día estando Doña María Rodríguez ante el santísimo sacramento de la Iglesia Capuchinas de Salvatierra, ahí le dijo al Señor Jesús en su oración, me has dado siete hijos, si alguno te puede servir escógelo, y desde entonces José de la Luz si saber el ofrecimiento de su mamá, sintió una atracción por el sacerdocio siendo un joven de 14 años, edad en la que asistía con una religiosa a escuchar platicas, por esos días coincidió con el seminarista José Gonzalez Magaña y el padre José Luis Maldonado llegó a su barrio y fue quien habló con sus papás para conseguir su anuncia para que ingresara al Seminario de Teziutlán, Puebla, en el año de 1954.
Posteriormente y cuando el joven José de la Luz Silva Rodríguez estaba listo parta iniciar sus estudios de sacerdocio, el Seminario de Montezuma, institución cardinal en la Historia de la Iglesia Católica en nuestro país en la época de la persecución religiosa surgida en México durante los años 1926 a 1940 cuando el sacerdocio se vio a punto de su ocaso en el lapso sombrío en el que se inhabilitó el culto público, se cerraron los templos, seminarios, conventos y orfanatorios, los que fueron incautados y cerrados. Pero a partir de septiembre de 1936, con la adquisición de lo fue el Hotel Montezuma, en un paraje de aguas termales en las montañas cerca de Santa Fe y norte de Nuevo México en donde el obispado y católicos de Los Estados Unidos ilustró a varias generaciones de sacerdotes mexicanos en el destierro, para regresar nuevamente al país para rehacer la Iglesia y servir a Dios.
A los 19 años de edad, José de la Luz Silva Rodríguez era discípulo en aquel singular lugar, compartiendo con una generación de seiscientos discípulos y entre ellos José Gonzalez Magaña, Juan Jaime Suarez Silva y mucho antes el Padre Juan Nuñez Fuentes quienes se distinguieron por ser muy estudiosos, deportistas y armoniosos, hasta llegar al día 14 de marzo de 1964 fecha inolvidable en la que Silva Rodríguez se ordenó con permiso oficial del Vaticano por la edad muy joven de 24 años, dejando atrás el Seminario pontificio Nuestra Señora de Guadalupe Montezuma de Nuevo México, Estados Unidos.
El Padre Silva como se le conoce cariñosamente recién ordenado el Obispo de la Diócesis de Papantla, Alfonso Maria Sánchez Tinoco lo integró al grupo de nuevos.
Sacerdotes a una capacitación para aprender el servicio religioso y la noble labor evangelizadora, incluso fue parte de varias experiencias como misionero en la sierra de Chiapas, al concluir, el Sr. Obispo lo designó a Poza Rica en el año de 1965 como vicario del padre Guillermo Vogues Herrera a la Iglesia del sagrado Corazón de Jesús junto con los padres Guadalupe Hurtado, Luis Aguilar y Pascual Velázquez, cuando las hoy iglesia eran capillas; Maria Auxiliadora de la Colonia Laredo, Nuestra Madre de Guadalupe como “La Lupita” de la colonia Manuel Ávila Camacho, Nuestra Señora de Fátima de la Colonia PetroMex, La San Martin de Porres de la colonia Manuel Ávila Camacho, El Espíritu Santo de la colonia 27 de septiembre y La Divina Providencia de la colonia Lázaro Cárdenas.
Durante poco menos de un año, fue vicario en la Capilla Maria Auxiliadora de la calle Doctores en la colonia Laredo edificada de madera, época en la que el Padre Silva, asistía al Hospital de Petróleos Mexicanos para visitar a los enfermos, solo que lo hacía en una motocicleta y con su sotana puesta, ya que era su medio de transporte, y en una ocasión le dijo muy bondadoso el Dr. Fernando Moreleón Hermosillo que le iban a regalar un carro compacto, y con la cooperación de las enfermeras y médicos, le obsequiaron un VW, a pocos días de la promesa.
De pronto el Obispo Alfonso Maria Sánchez Tinoco le solicitó ir a servir a la Sierra de Papantla, contestando muy formal, que él estaba al servicio de Dios y que iría a donde fuera designado, por lo que entregó a su paisano, José Gonzalez Magaña la capilla Maria Auxiliadora, arreglo su equipaje y partió en su coche a la iglesia de Coyutla a donde fue destinado, teniendo como iglesias vicarias las de; Divino Niño Jesús de Coxquihui, Cristo Resucitado de Coahuitlán, Santo Domingo de Guzmán en Filomeno Mata y San Miguel Arcángel de Mecatlán antiguas de siglos dieciocho y un poco más tardías, la jurisdicción de la iglesia asignada al padre Silva abarcó al límite con el estado de Puebla y el río Cazones con la Diócesis de Tuxpan.
Para asistir a las capillas en la sierra totonaca tenía que hacer un programa con un recorrido sobre animales de herradura cada semana en caminos diferentes para dar la homilía en: Paso de Coyutla, La Lima, Vinazco, Palma Amixtlan, Buena Vista, otra ruta San Fernando, La Colonia, Miahuapa Tulapilla, Panorama, Cruz Verde, Panorama, macedonio Alonso, Mecatlán, Filomeno Mata, Francisco Villa, Los Reyes, Cuahuatemoc, Chumatlán entre muchas más capillas, transitar sobre la montaña escabrosa y cruzar los ríos Necaxa, Laxaxalpa y arroyos, lo que hacía a cada día con abnegación y ejemplar vocación sirviendo a Cristo.
Para llegar a los pueblos indígenas que solo hablan el lenguaje totonaca, el Padre Silva estudió este dialecto para evangelizar con mayor predicción y pregonar la Fe y palabra de Dios, esto le permitió insertar en los usos y costumbres del sector de personas para hacer el Bautizo, La Primeras Comuniones, bodas y bendecir a los enfermos con la unción de aceite consagrado entre más servicios religiosos, como mejorar con el apoyo de los feligreses las capillas y equipamiento de las mismas, labor que realizó durante 24 años con el apoyo espiritual de los obispos: Alfonso Maria Sánchez Tinoco y Monseñor Sergio Obeso Rivera.
Durante su estancia en la Sierra de Coyutla el Padre Silva recolecto el cariño de la gente, siempre actuó con humildad y sencillez aceptó a los feligreses, en particular a la gente indígenas, a quien les dio atención especial, gesto que apoyó y admiró el Obispo, Monseñor Lorenzo Cárdenas Aregullín al ver que cumplía con devoción y plena convicción su apostolado de catecismo en la montaña.
José de la Luz Silva Rodríguez llegó a la Parroquia de Santiago Apóstol ubicada del centro de Coatzintla con 26 años de servicio a Dios, ahí sustituyó al Padre Crescencio “Chencho” Guzmán Zermeño el día 1 de octubre de 1988, quien era el segundo cura posterior a la persecución religiosa en México, pero en Veracruz se extendió hasta 1938 que fue cuando se abrió por la voluntad de los parroquianos de este lugar, ya que la iglesia estaba custodiada por la presidencia municipal, y había sido elevada a la categoría de parroquia en 1970.
El Padre José de la Luz Silva Rodríguez se entregó con semejante pasión por el servicio evangelizador en la iglesia Santiago Apóstol en Coatzintla, desde ahí fue párroco de más de 15 capillas en su perímetro, por lo que siguió yendo a las comunidades indígenas con el fervor de pregonar la palabra de Dios e invitar a los feligreses a mejorar sus capillas, logrando que varias se convirtieran en iglesias, principalmente las de municipio coatzinteco.
El 14 de marzo de 2014 sus feligreses le ofrecieron debido a sus “Bodas de Oro” con un inmenso festejo después del magno servicio religioso en la iglesia Santiago Apóstol de Coatzintla, a donde llegan desenas de delegaciones con personas de las capillas e iglesias de la Sierra de Coyutla y capillas vicarias en donde sirvió por 24 años y 26 en Coatzintla, sembrando la semilla del evangelio, amor a Jesucristo y donde catequizó con absoluta entrega, ganándose el abrigo cálido de a quienes atendió en sus momentos de soledad y situaciones apremiantes; José de la Luz Silva Rodríguez se jubila como Padre día el 25 de agosto de 2015 y entregó al párroco Óscar Bonifacio Monroy Tejeda, la Iglesia quien se convirtió en el tercer cura de la parroquia con un servicio religioso del obispo José Carlos Patrón Wong;
Felicidades Padre Silva, ¡Dios le dará un lugar en su reino!.

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