Poza Rica: Luz y Sombra

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Poza Rica atraviesa uno de los capítulos más duros de su historia reciente. La desgracia, las pérdidas humanas, los daños materiales… todo parece sacado de una película de desastre. Sin embargo, esto no es ficción. Es nuestra realidad.

Nunca imaginé que algo pudiera superar lo vivido en 1999, aquel año que marcó a toda una generación. Y sin embargo, hoy lo hemos visto: un daño sin precedentes, un golpe que desbordó no sólo el río, sino también las emociones, las fuerzas y los ánimos de una ciudad entera.

Durante las jornadas de rescate y apoyo, vi escenas que me costará olvidar. Mientras avanzábamos con la brigada, con el agua aún corriendo entre las calles, me resultaba inverosímil presenciar cómo algunos aprovechaban la tragedia para robar. La rapiña, el allanamiento de casas, el saqueo de bebidas embriagantes y motocicletas… y lo más doloroso, hacerlo entre risas, como si la desgracia ajena fuera espectáculo. Comprendo la desesperación de la gente ante la carencia, pero ningún fin justifica esos medios. Menos aún cuando otros, en ese mismo momento, luchaban por salvar vidas y repartir ayuda.

A la par de todo esto, surgió otro enemigo invisible: la psicosis alimentada por las redes sociales. Circuló una gran cantidad de información falsa que generó miedo, confusión y desconfianza. Hubo quienes difundieron rumores sobre presuntos desbordamientos, colapsos o supuestas emergencias inexistentes. En momentos como estos, la desinformación se vuelve tan peligrosa como el agua misma, porque desorienta, divide y retrasa la ayuda verdadera.

Pero así como existen sombras, también hay luz. He visto a Poza Rica resplandecer en medio del lodo. Desde el primer día, manos anónimas han repartido víveres, ropa, cobijas, y sobre todo esperanza. Gente que sin tener mucho, dio lo que pudo. Voluntarios, empresas, familias enteras que se organizaron sin esperar órdenes, sin buscar aplausos. Esas escenas son las que me hacen creer que somos más los buenos.

Nuestra ciudad ha caído antes y se ha levantado siempre. No será diferente esta vez. Las labores de limpieza y reconstrucción continuarán por días, quizá semanas, pero Poza Rica tiene algo que no se inunda: su espíritu.

Hoy hago un llamado a sumar, a aportar un grano de arena, a no quedarnos mirando desde la orilla. Cada esfuerzo cuenta, cada gesto alivia, cada mano ayuda.

Porque entre tanta sombra, la única forma de que vuelva a brillar nuestra hermosa ciudad… es que todos seamos su luz.

Nos leemos el próximo lunes

Y de corazón agradezco a todas las instituciones de emergencia que he hasta hoy a estado hombro a hombro ayudando a la ciudad y a los sin fin de brigadistas mucha fuerza
@llamada de emergencia