La conexión que tenemos con nuestras mascotas no tiene precedente. Perderlas, cuando enferman, cuando están contentas, todo llega directamente a nuestros corazones. Se convierten en nuestra total responsabilidad y eso es un lazo único.
Sin embargo, para muchos el dolor o amor que puedas sentir por un ser irracional no es suficiente como para ponerle pausa a tu vida. Los trabajos te permiten faltar por la muerte de un ser querido, pero jamás por la enfermedad o ausencia de una mascota.
El primer caso en Italia
En Italia una bibliotecaria de la Universidad La Sapienza de Roma consiguió su permiso laboral de dos días para cuidar a su perro enfermo. Estos permisos solamente se les otorga a las madres, padres o tutores para cuidar hijos enfermos.
No todo fue tan fácil, ella pidió el permiso pero no se lo concedieron. Por lo tanto se tuvo que dirigir a la asociación protectora de animales LAV para que la ayudaran y no perdiera parte de su salario.
Ella paseaba a su mascota de 12 años, quien estaba enferma. Ahí les contó a sus amigos que había tenido que pedir dos días de sus vacaciones para cuidar a su perro el cual había sido operado de un carcionoma y de la laringe. Ahí le recomendaron ayuda de la asociación protectora de animales para que la ayudaran legalmente.
