La situación de Pemex es grave, no sólo por su delicada situación financiera sino porque las opciones que tiene para revertirla son cada vez más limitadas. Esta semana el presidente de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), Juan Carlos Zepeda, recomendó la cotización de Pemex en la bolsa con el fin de obtener el financiamiento necesario para que así la empresa estatal pueda llevar a cabo sus proyectos. Habrá que ver si esto será posible y, en todo caso de serlo, si será suficiente.

En 2017 se le otorgó a Pemex una prórroga de dos años para que se demuestren resultados en las 101 áreas de exploración que había adquirido bajo la amenaza de que, de no cumplirse las expectativas esperadas, se le serían quitadas 95.

Efectivamente, según se estableció en la Ley de Hidrocarburos, de no poseer los recursos para llevar a cabo la actividad prometida se exigiría la devolución de los campos. Así se afirmó en un acta cuando la Secretaría de Energía dio a conocer que concedió a Petróleos Mexicanos la aprobación de la extensión de la vigencia por dos años en las 101 asignaciones de exploración concedidas durante la Ronda Cero en 2014. De estas, 36 habían alcanzado el 100% con la actividad física, en tanto las restantes 65 habían cumplido parcialmente las metas de la actividad.

“Juan Carlos Zepeda va a pedir en cualquier momento que se devuelvan los campos. Pemex no tiene dinero para llevar a cabo las actividades a las que se comprometió. A nadie le interesa asociarse con Pemex porque no va a poder aportar nada de capital. Fíjense lo que pasó con la convocatoria para el proceso de temporada abierta para la asignación de capacidad de la infraestructura de almacenamiento de petrolíferos. Fue un desierto, nadie se presentó “, señaló Ramsés Pech, analista del sector energético en diálogo con LPO.

Zepeda va a pedir en cualquier momento que se devuelvan los campos. Pemex no tiene dinero para cumplir con las actividades a las que se comprometió. A nadie le interesa asociarse con Pemex porque puede aportar nada de capital

Si bien es cierto que las nuevas rondas traerán nuevas inversiones, Petróleos Mexicanos se encuentra en dificultades para venderse como un socio competente, sobre todo si se tiene en cuenta, además de su escaces de fondos, el control político sobre su actividad operativa y la relación incestuosa con un sindicato gravemente cuestionado por su accionar y su trasparencia.

En pocas palabras: si Pemex no encuentra la forma de hacer rentable su actividad en las áreas que se le fueron asignadas, la ley contempla la recuperación de dichos campos -los que no alcancen las metas prestablecidas-.

“El mensaje es claro: Los resultados financieros de Pemex indican que no tiene dinero para hacer frente a sus asignaciones. Deben indicar en cuáles áreas sí podrán cumplir con los objetivos y en cuáles no para así buscar socios o directamente licitarlas en el mercado” , agregó Pech.

Según el balance de Pemex, en 2017 la empresa estatal presentó un activo valuado en aproximadamente 118 mil millones de dólares cuyo valor había caído un 4,2% con respecto al 2016. En cuanto al pasivo, si bien este disminuyó en su valor un 4,9%, para 2017, está valuado en alrededor de 180 mil millones de dólares. Esto deja un patrimonio neto negativo de unos 61 mil millones de dólares. A su vez, se destaca que la deuda de largo plazo casi se ha duplicado en este sexenio y que los gastos de capital siguen siendo superiores al flujo de efectivo.

En resumidas cuentas, las obligaciones de Pemex superan a sus recursos y si no se generan ingresos suficientes, no podrá hacerles frente. Además, para peor, perderá parte de sus activos adquiridos. Esto empeora si se considera que la mayoría de sus activos están descapitalizados y que no hay planes por parte del gobierno de subir el presupuesto asignado.

“Con más deuda, los pagos de intereses son mayores y esto no pinta nada bien si no se recuperan los indicadores de producción. Y la producción de crudo probablemente sufrirá otro bajón en el próximo sexenio por la declinación prevista en Ku-Maloob-Zaap y otros yacimientos maduros, antes de que los nuevos contratos y las asociaciones permitan un leve repunte”, señaló David Shields, Director de Energía a Debate en un reciente artículo publicado en Reforma.

Según lo afirmado por el Presidente Enrique Peña Nieto, el futuro de Pemex son las asociaciones con compañías privadas. No obstante, esta afirmación no tiene demasiada validez si se tiene en cuenta su crisis financiera y operativa.

 

 

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Por ALF