Poza Rica, Ver.- La avenida Heriberto Kehoe Vincent, cuyo proyecto de rehabilitación prometía ser una mejora urbana significativa, se ha convertido en símbolo de negligencia y mala ejecución del gobierno de Fernando El Pulpo Remes Garza.
Sin entrega formal, la obra no solo quedó inconclusa, sino que presenta un avanzado deterioro que evidencia la pésima calidad de los materiales empleados.
El cemento, mal adherido y visiblemente erosionado, ya comienza a carcomerse, dejando al descubierto piedras y fragmentos sueltos que dificultan el tránsito peatonal. Las banquetas, que debían ser seguras y accesibles, presentan alturas desiguales y grietas prematuras que representan un riesgo latente para los ciudadanos.
«Es un peligro. La obra está peor que antes de que empezaran a hacerle ‘mejoras’, y ni siquiera las terminaron», comenta indignado Miguel Rodríguez, vecino de la colonia Obrera, una de las zonas más afectadas por la intervención.
La empresa Vargas Castillo Construcciones, S.A. de C.V., responsable del proyecto, ha sido señalada reiteradamente por su incumplimiento en los plazos y la deficiente ejecución. A pesar de que el Ayuntamiento destinó más de 2.6 millones de pesos provenientes de los ingresos por parquímetros, los avances han sido mínimos y las irregularidades evidentes.
A lo largo del tramo intervenido, que comprende desde la calle 12 Oriente hasta el bulevar Adolfo Ruiz Cortines, la ausencia de asfalto en pasos peatonales, luminarias pendientes y acabados incompletos, contrastan con la promesa de un espacio urbano moderno y funcional.
Vecinos y comerciantes de la zona exigen la intervención del Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS) para sancionar a la empresa constructora y esclarecer el destino de los recursos asignados. «No puede ser que algo que nunca se terminó ya se esté desmoronando; esto es una burla para la ciudadanía», reclamó María López, comerciante local.
Sorprendentemente, el alcalde Fernando «El Pulpo» Remes Garza no ha rendido declaraciones sobre este hecho, a pesar de que representa una de las obras más opacas de su administración. Esto contrasta con su reciente reconocimiento por parte del IVAI, que le otorgó un premio a la transparencia, presumiendo una gestión ejemplar en rendición de cuentas.
Mientras tanto, el deterioro avanza, una vergonzosa muestra del desperdicio de recursos públicos y la ausencia de responsabilidad gubernamental.
