En días recientes, en Culiacán, la Cruz Roja de esa ciudad se vio afectada cuando el herido que trasladaba, con una herida de bala, fue alcanzada por un grupo armado que buscaba «rematar» al paciente. Estas situaciones no son exclusivas del Pacífico;
Tristemente, se están presentando en gran parte del país, afectando a diferentes oficios y profesiones. lamentablemente, ya han alcanzado a los servicios de emergencia, como ocurrió en Celaya, donde un bombero en servicio fue agredido, resultando en consecuencias fatales.
Hoy, sin duda, es evidente que no se podrán controlar todas las situaciones de violencia que se viven a lo largo y ancho del país. Sin embargo, es deber de todos aquellos que trabajamos en los medios de comunicación enfatizar que ningún cuerpo de emergencia está de parte de alguna dependencia, bando, grupo, buenos o malos. La máxima preocupación es atender la emergencia, como dice aquella frase: «hacer el bien sin mirar a quién».
Los servicios de emergencia, cada día, deben reforzar sus protocolos de seguridad. No deben acudir hasta que la escena esté completamente asegurada, y aun así, existen casos en los que se reporta un accidente “rutinario” y, al llegar a la escena, los elementos de cualquier cuerpo de emergencia descubren que están en escenarios de alto riesgo. .
El uso de uniformes plenamente identificados y visibles debe ser obligatorio para los cuerpos de emergencia. Si bien no son a prueba de balas, podría ser una forma de evitar casos como el de Culiacán, permitiendo que los agresores los identifiquen y les den la oportunidad de abandonar la escena para protegerse.
Hoy, más que nunca, todos, como sociedad, debemos entender que los grupos de emergencia no pertenecen a ninguna etnia, religión, partido político o grupo. Más bien, están comprometidos con la comunidad a la que pertenecen, ayudando en momentos de desgracia, desastre o emergencia, y, en la mayoría de los casos, lo hacen de manera voluntaria.
Nos leemos el próximo lunes.
@Llamada de Emergencia
