Poza Rica, Ver.- La contaminación del aire también afecta a los seres humanos y especies endémicas de la zona en el sistema respiratorio, debilitando o haciendo más vulnerable al organismo para diversas afecciones respiratorias.

En cuanto a los patrones de temperatura, el efecto de la isla de calor existente concentra por una parte en su área de incidencia los contaminantes atmosféricos presentes y modifica en la zona centro y sur colindante con el municipio de Coatzintla.

En algunos meses existen diferencias de hasta 6 grados centígrados entre las zonas suburbanas y la zona urbana y se crean olas de calor de hasta 45 grados Celsius, con sensaciones térmicas de 50 grados en la zona urbana, promoviendo los golpes de calor que pudieran provocar la muerte.

La lluvia ácida es también un impacto provocado por las emisiones que en el ser humano, produce daños en la piel que lo hacen vulnerable.

Además la contaminación repercute en la flora y fauna al tener afectaciones a nivel estructural por la acumulación de compuestos en las hojas, situación que inhibe procesos fotosintéticos o daños en las mismas, o en el segundo caso, provocan su migración, disminución de poblaciones o muerte.

De acuerdo a las Evaluaciones Ambientales Integrales GEO (Global Environment Outlook, o Perspectivas del Medio Ambiente Mundial) del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Poza Rica muestra una marcada contaminación atmosférica.

Las áreas de PEMEX que actualmente funcionan en la ciudad, Exploración y Producción, Agencia de Ventas del área de Refinación y el Complejo Procesador de Gas, son precursores de contaminantes como HCs, COVs y partículas derivadas de procesos de combustión y procesamiento de los productos que generan. Además el estudio indica que también la CFE en su momento contribuyó con emisiones de gases y partículas.

Según el estudio del PNUMA, las problemáticas asociadas a la calidad del aire se reflejan en la salud de la población principalmente por efecto de las enfermedades respiratorias agudas (IRAs), siendo las más susceptibles en los menores de cinco años y los adultos mayores de 55 años.

Por ALF