La representación más conocida de Coatlicue fue descubierta el 13 de agosto de 1790 en la Ciudad de México, cuando durante el gobierno del Virrey Conde de Revillagigedo se realizaban trabajos de nivelación en la Plaza Mayor de la Ciudad. Esta figura antropomorfa nos presenta la imagen de una mujer cuya cabeza ha sido decapitada y está sustituida por la forma de dos serpientes, presenta garras afiladas en manos y pies, viste una falda elaborada de serpientes y un collar de corazones de las víctimas que se le ofrecían en sacrificio.

Su descubrimiento causó revuelo y un gran impacto, por un lado hubo gente que de alguna forma se sintió «ofendida» ante tal descubrimiento, ya que algunos vieron en Coatlicue una «monstruosidad» que no tenía ni pies ni cabeza y que por su puesto tampoco se encontraba bajo los cánones estéticos.

Coatlicue

Siendo así, la Coatlicue no fue reconocida por la Corona Española y, por órdenes del Virrey,el monolito fue enviado al patio del edificio de la Universidad de México para su resguardo. Sin embargo, con esta escultura pasó algo curioso y que vislumbraba la lucha por la autonomía. La gente comenzó a venerar a esta piedra prehispánica, por la tarde iba a la Universidad con sirios, veladoras y demás ofrendas, y se postraba frente a la figura, lo que además de dar muestra de ese interés por el pasado, era un signo de las primeras inquietudes independentistas.

TÙÙL

Por ALF