Alfredo era un militar veracruzano de 26 años de edad, el pasado jueves murió abatido en uno de los enfrentamientos de Culiacán, Sinaloa. Toda la noche su familia, vecinos y compañeros del Ejército Mexicano resguardan la vivienda donde se realiza el velorio de quien fue su compañero de armas.
El soldado veracruzano dejó a 2 pequeños en la orfandad, hace apenas 3 meses había acudido para la celebración de un bautizo. «Fue un buen niño, él anhelaba ese trabajo que tenía; fue amoroso, sano, tuvo dos hijos y los amaba mucho», expresó su madre, Ana.
El féretro fue trasladado en el avión Caza 295, matrícula 3204, que aterrizó en la base aeronaval de Las Bajadas, a un lado del aeropuerto de Veracruz.
«Hijo, ¿es realmente lo que anhelas?, ¿lo que quieres? Decía ‘sí, ese es el trabajo que yo quiero’”, narró su madre a medios de comunicación, al relatar que siempre le advirtió de lo riesgoso de su trabajo “Yo lo apoyé para que él pudiera obtener ese trabajo y lo demás Dios sabe por qué suceden las cosas», agregó.
Era un joven feliz, preocupado siempre por su familia, que amaba y disfrutaba el futbol, cuenta Roxana, una de sus hermanas. “Su único vicio era el futbol, amaba el futbol; era un niño muy tranquilo, muy dedicado en su trabajo», dijo.
