Durante la época de la caída de Tenochtitlan y el sometido de las culturas y pueblos de Mesoamérica, entre los años 1524 a 1529, los españoles construyeron 68 iglesias sobre edificaciones prehispánicas que tenían un carácter sagrado para las antiguas ciudades de Tenochtitlan y Tlatelolco. De estas estructuras católicas, edificadas para desarrollar la labor evangelizadora entre los mexicas, actualmente continúan 20 en pie y cinco de manera parcial.
Los 20 templos que existen hasta nuestros días son: en Tlatelolco, las dedicadas a San Francisco Mecamalinco, Santa Ana Atenantitch, Santa Clara Acozac (Nuestra Señora de los Ángeles), San Miguel Nonoalco y La Concepción Atenantitlan. Mientras que en lo que fue Tenochtitlan, hoy Centro Histórico de la Ciudad de México, están las edificadas en honor de Santa Cruz Soledad Guaucontzinco, San Jerónimo Atlixco, Candelaria de los patos, Magdalena Mixiuca, Santa Cruz Acatlán, San Lucas Quescontitlan, San Pablo Teopan y Santa María Tlaquechiuhca. Además de las de San Sebastián Atzacalco, San Antonio Tomatlán, San Cristóbal Aztacalco, Soledad Campo Florido Amanalco, Niño Jesús Tepetitlán y Concepción Xoloco.
Otra particularidad de estas construcciones católicas es que fueron creadas con la reutilización de las piedras que conformaban los templos prehispánicos. Aunado a ello, casi todas estas iglesias tenían una longitud aproximada de 25 m y un ancho de ocho a 10 m.
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