Alejandro Ávila

Veracruz, Ver.- Con una mesa, dos sillas y la disposición de escuchar sin juzgar, Alex Orduña, próximo egresado de Psicología, ha convertido un espacio del bulevar «Manuel Ávila Camacho» en un punto de encuentro para quienes necesitan desahogarse.

Su iniciativa, denominada “Charlas de Banqueta”, busca acercar la atención a la salud mental a personas que, por estigma, desconocimiento o limitaciones económicas, no acceden a una consulta formal. Cada miércoles, a partir de las 18:00 horas, el joven instala este consultorio improvisado frente al mar de manera completamente gratuita.

​El proyecto, que comenzó a gestarse hace tres años y se consolidó de forma constante desde 2025, responde a una realidad alarmante en la entidad. Veracruz enfrenta un reto mayúsculo en salud mental: de acuerdo con datos del Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud federal, el estado se ubica consistentemente entre las diez entidades del país con mayor incidencia de depresión, acumulando miles de nuevos diagnósticos anualmente.

Especialistas advierten que esta cifra apenas representa la punta del iceberg, debido al subregistro provocado por quienes viven el padecimiento en silencio.

A lo largo de estos meses, decenas de ciudadanos se han sentado en las sillas de plástico no solo para compartir conflictos cotidianos, sino también para manifestar crisis severas de ansiedad, cuadros de depresión profunda e incluso ideación suicida. Esta última problemática ha encendido las alarmas en el sector salud de Veracruz, donde los suicidios han mostrado una tendencia al alza en los últimos años, afectando principalmente a la población joven de entre 15 y 29 años.

​Frente a este escenario, el universitario aclara que «Charlas de Banqueta» no sustituye un tratamiento clínico o un proceso terapéutico profesional. Su labor funciona como un espacio de contención primaria y un puente de orientación; cuando Orduña detecta que un ciudadano atraviesa una crisis o un trastorno que requiere intervención especializada, se encarga de canalizarlo con las instituciones públicas o los profesionales adecuados para su atención integral.

El proyecto ha ganado una notable tracción en redes sociales, donde cientos de usuarios celebran la empatía y el activismo del estudiante.

Por Redactor1