Tuxpan, Ver.- Ningún puerto del país ha sido tan castigo por las tragedias en altamar como Tuxpan. Grandes embarcaciones mercantes, petroleras y pequeños barcos pesqueros han desaparecido con todo y tripulación, dejando a decenas de familias en total desamparo y con el corazón hecho pedazos por el dolor de la pérdida del ser querido.
Cuando el 12 de enero de 2011 corrió el rumor que se había hundido el barco atunero Black Fin, a 270 millas al Este de Matamoros, de inmediato vinieron los recuerdos del Pámpano IV, que 7 años antes había naufragado a 20 millas de Tuxpan.
“Hasta parece que una maldición se cierne sobre nuestros barcos y tripulaciones”, dijo don Enrique Martínez, pescador ribereño que se había acercado al muelle pesquero a conocer más detalles del accidente.

