Institución educativa denuncia abandono del Gobierno del Estado tras inundación
A casi nueve meses de la visita del secretario de Educación, Mario Delgado, a la ciudad de Poza Rica, en la Escuela Secundaria General Federal No. 2 “Alfonso Arroyo Flores”, la comunidad educativa denunció el abandono en el que permanece el plantel y solicitó la intervención de la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, y de la secretaria de Educación, Claudia Tello, para atender las múltiples necesidades que enfrenta la institución.
La directora del plantel, Leticia Herrera Sánchez, lamentó que, además de las carencias materiales, una docente perdiera la vida a consecuencia de una bacteria que, presuntamente, habría contraído durante las labores de limpieza realizadas tras la contingencia.
“Consideramos que ella la adquirió aquí en la escuela, después de la inundación, porque fue una de las personas que estuvo apoyando en las labores de limpieza. Además, hemos escuchado de compañeras que constantemente han enfermado de las vías urinarias desde que participaron en esas actividades y no han logrado recuperarse completamente”, expresó.
Herrera Sánchez recordó que desde octubre del año pasado se han enviado oficios al Gobierno del Estado y a la Secretaría de Educación de Veracruz para solicitar apoyo. Incluso, afirmó que durante una visita del titular de la dependencia, realizada días después de la inundación, se les aseguró que en un plazo de tres meses la escuela estaría completamente rehabilitada.
Sin embargo, aseguró que los espacios continúan deteriorados y que, pese a haber sido uno de los planteles más afectados por el desastre natural, es también uno de los que menos mobiliario y recursos ha recibido.
Destacó que la infraestructura continúa en condiciones críticas y las necesidades son numerosas. Entre ellas destacó la falta de electrificación, la construcción de una barda perimetral, escritorios, archiveros, pizarrones en buen estado, material para laboratorios y talleres, así como herramientas para el personal de apoyo.
“Estamos trabajando con lo propio porque, desafortunadamente, no tenemos el apoyo que requerimos. Todo se ha solventado con recursos de los docentes, personal de apoyo, prefectura y dirección. Compramos hojas, tintas y todo lo indispensable para atender las necesidades de los estudiantes y de los padres de familia”, indicó.
La escuela atiende actualmente a 691 estudiantes, cifra que, según la directora, representa una disminución cercana a los 100 alumnos tras la inundación. Atribuyó esta baja a la falta de condiciones de seguridad, principalmente por la ausencia de una barda perimetral, situación que ha generado preocupación entre los padres de familia.
“Muchos padres nos manifestaron que probablemente ya no inscribirían a sus hijos aquí por la inseguridad. Lo único que queremos es ser escuchados y que nos ayuden con la barda y con la electrificación. Los calores son intensos y ni siquiera contamos con energía eléctrica para instalar ventiladores en las aulas”, señaló.



