Ciudad de México .-«Señor, ruega por ella» fue el clamor al despedir a Susana, la niña que murió el jueves pasado en la Colonia Valle de los Reyes, en La Paz, después de que le pasaron por encima los neumáticos de una camioneta de 3.5 toneladas.
Con el ataúd en el centro del patio donde habita la familia, en la Avenida México, ayer se realizó una misa de cuerpo presente de la pequeña, de 7 años de edad.
Flores, veladoras y una foto en la que aparecía Susana durante un festival escolar rodeaban la caja blanca con el cuerpo.
Luego de las palabras de consuelo por parte del sacerdote, el cortejo fúnebre hacia el Panteón Coaxusco dio inicio encabezado por un hombre que cargaba un arreglo floral en forma de cruz.
Detrás, cuatro individuos llevaban el pequeño féretro y, enseguida, caminaban los padres de la menor junto con los demás familiares.

Antes de que el ataúd descendiera, Ismael y Karen se arrodillaron frente a él y lo abrazaron como si fuera el cuerpo de su hija, susurrándole a la madera mientras las lágrimas caían sobre ella.



