La pelea preliminar del UFC 128 que protagonizaron el giorgiano Merab Dvalishvili y el estadounidense Ricky Simon en la categoría gallo, tuvo un final polémico después de una guillotina al cuello que duró casi un minuto.

A medida que pasaban los segundos el Boardwalk Hall de Atlantic City, en Nueva York, se exasperaba. El oriundo de Washington logró someter a su rival con un estrangulamiento del cual le resultó imposible salir.

La víctima del ingenioso movimiento se resistió a tapear (rendirse) y, lejos de golpear tres veces la lona, decidió aguantar el sometimiento.

La situación, que terminó en un final polémico, se llevó a cabo durante el último minuto del tercer y decisivo round. Cuando Dvalishvili intentó derribar a su oponente, éste logró tomarlo por el cuello. Tras caer sobre el ring,

El oriundo de Tiflis no podía soltarse y comenzó a «patalear» con la intención de demostrar que estaba lúcido. En ningún momento optó por rendirse y permaneció sometido hasta que sonó la campana, ante los gritos de su oponente hacia el árbitro para que termine el combate.

Finalmente, cuando todo parecía que iba a definirse en las tarjetas, el juez Liam Kerrigan, optó por darle el triunfo a Simon por sumisión técnica a los 5:00 (sobre el final) del tercer asalto, alegando que el peleador se había quedado «dormido».

«Fue un final un poco controvertido», aseguró el vencedor y agregó: «Me levanté, lo miré a los ojos y él estaba ido, estaba fuera de competencia». Con la victoria, Ricky Simon alcanzó su décimo tercera en 14 peleas, mientras que el georgiano sumó su cuarta derrota.

Por ALF