El sacerdote y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, una de las mayores figuras literarias de América Latina, celebra este sábado sus 93 años con la publicación de un poema inspirado en su pasión por la ciencia, aunque «agobiado» por la cercanía de la muerte.

Llego a este aniversario «muy agobiado, demasiado tiempo ya, y cada vez uno se acerca más a la muerte. La única esperanza para mí ante este final que se nos presenta es la creencia en la resurrección. Tengo una profunda fe en otra vida», afirma Cardenal, en una entrevista con AFP en su casa en Managua.

Cardenal, quien es considerado uno de los mejores poetas nicaragüenses después de Rubén Darío, padre de las letras castellanas, participó activamente en la lucha revolucionaria contra la dictadura somocista, derrocada con la revolución de 1979.

Ahora, el escritor de numerosas obras que han sido traducidas a 20 idiomas, camina encorvado con ayuda de un andarivel, no escucha muy bien, pero continúa produciendo obras con mucha lucidez.

Este sábado, Cardenal festeja su cumpleaños rodeado de familiares y amigos en su residencia, donde vive con sencillez, entregado al trabajo literario, la oración y su fascinación por la lectura de libros científicos que colman su biblioteca y lo inspiran.

«Yo no sé de ningún poeta en el mundo que esté dedicado a escribir poesía científica, poesía inspirada por la ciencia, como es la poesía mía», expresa el poeta, para quién «la creación está llena de temas poéticos, desde una mariposa a una estrella y toda la vida de nuestro planeta».

-«Nuestro destino es la reconstrucción del paraíso»-

Vestido con su habitual camisa blanca, pantalón jean y una boina negra que cubre su cabellera blanca, se sienta frente al escritorio de su modesta habitación, para hablar de su nuevo poema «Así en la tierra como en el cielo».

Este escrito trata «no solamente de la creación de nuestra tierra, sino de todo el cosmos», explica el escritor, premio Pablo Neruda 2009 y Reina Sofía 2012.

«Nuestro destino es reconstruir el paraíso hasta donde sea posible» y «nuestra meta debe ser la igualdad», reflexiona.

Para Cardenal, «la explosión de la supernova hace que existan planetas como el nuestro, y se puede decir que con esas explosiones se no está enseñando a morir, porque la muerte es necesaria para la evolución».

«Estamos a la espera de una nueva creación», dice el escritor, quien cree en la existencia de vida inteligente en otros mundos. «En este planeta vemos que apenas hubo condiciones especiales para la vida, apareció la vida», comenta el autor de Oración a Marilyn Monroe y otros poemas y La revolución Perdida (2003).

Cardenal comenzó a escribir a los seis años imbuido por los versos que su padre declamaba de Rubén Darío, luego estudió filosofía y literatura en México y Estados Unidos, donde en 1956 ingresó a la orden religiosa trapense.

La imagen de Cardenal, quien se autodefine a sí mismo como «poeta, sacerdote y revolucionario», se hizo famosa cuando en 1983 el papa Juan Pablo II en su primera visita a Nicaragua lo amonestó en público por apoyar a la Revolución como ministro de cultura.

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Por ALF