La primera aparición de la llorona la tenemos en el códice Florentino de 1540 con el nombre de «Cihuacoatl», pero ¿que es una Cihuacoatl?

Cihuacóatl (también Chihucóatl o Ciucóatl) era una deidad mexica, la cual tiene cuerpo de serpiente y cabeza de mujer.

La Cihuacoatl en otras fuentes es descrita como una mujer madura con la cara pintada mitad en rojo y mitad en negro, en la cabeza lleva un tocado de plumas de águila, vestida con una blusa roja y una falda blanca con caracolillos. En la mano derecha lleva un instrumento para tejer y en la mano izquierda un escudo que hace juego con su tocado.

Cihuacóatl, “la señora de la serpiente”, era la deidad de las mujeres junto con las Cihuateteo, que mueren al dar a luz, porque fue la primera mujer en dar a luz, considerada por ello protectora de los partos y, en especial, de las mujeres muertas al dar a luz.

Cihuacoatl

Cihuacóatl regía sobre el Cihuateteo, que eran las almas de las mujeres nobles que habían muerto en el parto. Se decía que se las podía encontrar en los cruces de caminos llorando por sus hijos y a veces se las considera enviadas desde Mictlán, el inframundo. Bajan a la tierra en ciertos días dedicados a ellas en el calendario con el fin de espantar en las encrucijadas de los caminos y son fatales para los niños. Su origen es totonaca. Estas figuras fantasmales se asemejan a la leyenda celta gaelica de la “Banshees”. Son espíritus femeninos que, según la leyenda, se aparecen a una persona para anunciar con sus gemidos la muerte de un pariente cercano.

Cuando llegaron los españoles, tomaron la creencia de Cihuacóatl y la modificaron, dando lugar a la leyenda de la Llorona.

Y por esto les hacían fiesta y en esta fiesta ofrecían en su templo, o en las encrucijadas de caminos, pan hecho de diversas figuras. Unos, como mariposas, otros de figura del rayo que cae del cielo, que llaman xonecuilli, y también unos tamalejos que se llaman xucuichtlamatzoalli, y maíz tostado que llaman ízquitl. La imagen de estas diosas es la cara blanquecina, como si estuviese teñida con un color muy blanco, lo mismo los brazos y piernas, tenían unas orejeras de oro, los cabellos tocados como señoras con cuernos, el huipil pintado de unas olas de negro, las naguas tenían labrados diversos colores.

Fray Bernardino de Sahagún, Capítulo
Que trata de unas diosas que llamaban Cihuapipiltin

En “Visión de los vencidos”, la obra de Garibay y León-Portilla, se recogen los presagios que los mexicas, el imperio del México prehispánico, recibieron de sus deidades antes de la llegada de los españoles. La deidad Cihuacóatl, 10 años antes de la llegada de los españoles, había previsto la desgracia que caería sobre los mexicanos, por esas fechas empezó a hacer sus apariciones en el antiguo lago de Texcoco. La deidad lloraba y gritaba de manera angustiosa por la desgracia que iba a caer a los de su raza.

Desde la época prehispánica, el monte Tepeyac había sido un centro de devoción religiosa para los habitantes del valle de México. En esta eminencia geográfica localizada en lo que fuera la ribera occidental del lago de Texcoco se encontraba el santuario más importante de la divinidad nahua de la tierra y la fertilidad.

Los sacerdotes diestros en la astrología determinaban sobre los próximos sucesos que habrían de acontecerle a los mexicanos, desde la muerte, guerra, esclavitud, etcétera, Moctezuma un gobernante supersticioso temía lo peor. Los sacerdotes decían que Cihuacóatl, la diosa habia salido de las aguas y bajado de la montaña para prevenir de la suerte que correrían los mexicas.

Cihuacoatl

Subían siempre a lo alto del templo y pudieron ver hacia el oriente una figura blanca, con el pelo peinado de tal modo que parecía llevar en la frente dos pequeños cornezuelos, arrastrando o flotando una cauda de tela tan vaporosa que se ondulaba con el viento y con su desgarrador grito:

…A dónde iréis…. a dónde os podré llevar para que escapéis a tan funesto destino…. hijos míos, estáis a punto de perderos…

Curiosamente, con la conquista de los españoles, el eco de la Cihuacóatl se dispersó y en cada región se fusionó con la imagen de varias deidades femeninas: Auicanime “la necesitada, la sedienta”, deidad del hambre de los tarascos de Michoacán; Xtabai, deidad del suicidio según los mayas de la Península de Yucatán; Xonaxi Queculla,”la señora de la red de carne”, deidad de la muerte, del inframundo y de la lujuria entre los zapotecos, en Oaxaca.

TÚÚL

Por ALF