“Únete ahora y di ‘no’”. Con este lema han salido las juventudes socialdemócratas (SPD) a la busca y la captura de nuevos afiliados. Su objetivo declarado es engordar el censo de militantes, que en marzo votará el acuerdo en ciernes de gran coalición con la canciller, Angela Merkel. El partido está muy dividido y el ala rebelde del SPD calcula que cuanta más gente se afilie, más posibilidades tienen de tumbar una alianza como la que ha gobernado hasta ahora en Alemania y que consideran ha diluido la identidad de un partido que se encuentra en caída libre. La estrategia, de momento, funciona.

Frederick Cordes, líder de las juventudes del SPD (Jusos) en Renania del Norte-Westfalia e iniciador de la campaña explica en una entrevista con este diario: “Les decimos: Si crees que el SPD no tiene que pactar una gran coalición, haz del SPD tu partido. Apúntate, comprométete en lugar de quejarte”.

En una semana, la campaña en contra de la Groko (como se conoce a la gran coalición en Alemania) ha logrado captar a miles de nuevos socios. El atractivo para los recién llegados es evidente. En marzo, su voto resultará determinante para decidir el futuro de Alemania y en parte también de Europa. Si la mayoría de los 450.000 militantes llamados a votar dice “no” al acuerdo de coalición, Berlín volverá al limbo político que mantiene paralizada a la primera economía de la Zona euro desde que hace cuatro meses unas elecciones inconclusas impidieran una rápida formación de Gobierno.

En el congreso de Bonn del pasado domingo, donde el “sí” a la gran coalición ganó por apenas el 56%,quedó claro que la división del partido es profunda y que un puñado de votos puede resultar decisivo. Los barones del partido, que no ven con buenos ojos la campaña de captación fijarán el lunes una fecha límite para aceptar a nuevos miembros. El recuerdo del avance de Jeremy Corbyn en Reino Unido gracias a una campaña similar está estos días en la mente de unos y de otros.

Cordes, el joven líder de Renania, fue el que acuñó el lema “decir no a Groko por diez euros”, con el que quiso propagar la idea de que por el precio de la cuota de dos meses de socio en el SPD -precio de estudiante o rentas más bajas- era posible contribuir a liquidarla. Cordes explica que no se trata de que la gente se apunte solo para votar, pero “sentimos que hay un movimiento en contra de la gran coalición dentro y fuera del partido. Queremos aprovechar ese impulso y ofrecer un hogar político a la gente que quiere que el SPD sea un gran partido de izquierdas”, explica Cordes. Su llamada a la participación ha funcionado.

 

 

 

EL PAÍS

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Por ALF