La vida es como una ruleta rusa, hay momentos en los que estás en la cima y disfrutas de la vista, pero hay otros en los que estás abajo y crees que volver alcanzar la altura va a ser imposible. Asimismo, todo camino está lleno de pruebas, unas más complicadas que otras, tanto que piensas en rendirte, pero esto no fue opción para Verónica, la atleta que superó un derrame cerebral y 200 tumores para convertirse en la mujer que ahora es y enseñarnos que la clave para vivir es la valentía: una campeona mundial.

 

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Velocista, Verónica Hipólito ha ganado siete medallas de oro, tres de plata y una de bronce de las competiciones de atletismo más importantes a nivel mundial, incluidas dos de plata y bronce de los Juegos Paralímpicos de Rio de Janeiro en 2016. Sin embargo, estos no son los únicos retos a los que se ha enfrentado en la vida, pues Verónica es sobreviviente de 200 tumores retirados en cuatro cirugías y las secuelas de un derrame cerebral con tan sólo 22 años de edad.

 

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Esto empezó en el 2010, cuando la atleta despertó con la mitad de su cuerpo totalmente paralizado, inmediatamente fue atendida en un hospital y los doctores, sin esperanzas, le dijeron que no volvería a caminar. El apoyo de su padre fue incondicional y para hacérselo saber le dijo: “cuando te vayas de este lugar todos intentarán ponerte límites, pero la que decidirá qué puedes hacer y qué no, eres tú y yo estaré para acompañarte.”

Con tanto amor y motivación, Verónica logró recuperarse después de 2 años y, después de este mal camino, ganó el primer lugar en el Campeonato Mundial de 200 metros planos. Posteriormente, no todo fue bueno en la vida de esta campeona, unos meses después tuvo que relacionarse una vez más con médicos que le diagnosticaron un tumor en su cerebro, por lo que, para el tratamiento, tuvo que sacrificarse a alejarse de las pistas por un tiempo más.

Las desgracias no terminaron ahí, a pocos días de los Juegos de Toronto, le diagnosticaron poliposis adenomastosa familiar, un trastorno hereditario que produjo más de 200 tumores en su tracto digestivo. Verónica, siempre positiva y fuerte, por medio de una cirugía le extirparon al rededor del 90 por ciento de su intestino para salvarle la vida, por fortuna y con mucho esfuerzo, lo consiguió. Así, la atleta logró entrenar para los Juegos Paralímpicos de Río.

Por ALF