Por Gustavo García Salazar
En días recientes en diferentes medios de la ciudad se dieron diferentes publicaciones en relación al fuerte olor a gas que se presenta alrededor de instalaciones de Petróleos Mexicanos y que si bien muchos contemplaremos que este olor tiene que ser hasta normal por la proximidad a las instalaciones, vecinos que habitan alrededor del lugar refieren que esta vez es más fuerte la presencia de este olor, incluso me di a la tarea de investigar diferentes notas periodísticas de diferentes medios y esta ha sido una constante, incluso en los medios digitales los comentarios de las personas confirman esta percepción generalizada de que el olor cada vez es más persistente.
Al acomodar mis ideas para poder describirlas dentro de esta columna, fui leyendo más y más comentarios en referencia a las diferentes opiniones establecidas tanto por los afectados y por el público general donde referían que los campos petroleros llegaron primero a construirse que la zona urbana, incluso se hablaba de la actitud de los petroleros derivado a este asunto en particular.
Pero creo bajo mi punto de vista se está dejando a un lado la situación primordial de este asunto, ¿de dónde se origina? ¿qué medidas se está tomando al respecto?, porque si bien la ciudadanía debe entrevistarse con los trabajadores que están en el área, el trasfondo de este asunto es si hasta la ciudadanía percibe que a pesar de los años el olor es más intenso, esto es derivado a la falta de mantenimiento que ha sido una constante por esta administración de Petróleos Mexicanos hacia sus instalaciones, del cual incluso no se debe ser experto para observar que la falta de iluminación, daños en estructura que puede ser perceptible desde afuera de la misma instalación tales como su barda perimetral, portones, caseta de los trabajadores, insumos como camionetas, o la corrosión ya tan perceptible, tanques, tuberías o ductos donde insisto sin ser experto y a una distancia considerable que puede ser fuera de la misma instalación es muy perceptible el daño con el que cuentan las diferentes instalaciones que están dentro de las colonias de nuestra ciudad.
Esto sin contar lo que el trabajador de la empresa puede constatar, falta de herramienta, de insumos básicos, de equipo de protección personal, mucho menos de equipo más avanzado para poder realizar. Ahora imagina la falta de mantenimiento a instalaciones donde la inversión de la misma es mucho mayor al de la compra de un equipo de protección personal, si antes con “inversión” se presentaban fugas de manera constante ahora no solo están las fugas de hidrocarburo, sino que también de manera más constante las emanaciones de gas sulfhídrico, estos años de esta administración si buscas accidentes o explosiones en PEMEX aparecen de manera constante, para nadie es un secreto que incluso se tiene que hacer de cooperaciones entre sus trabajadores para solventar la falta de algunos materiales o composturas que estén al alcance porque debemos mencionar que hay arreglos que se han dejado al olvido que estos ya cuestan miles o millones de pesos.
Desde mi columna siempre he defendido que la prevención y capacitación siempre costará menos que cualquier accidente, si no preguntemos a los familiares de los petroleros caídos derivado de la explosión en instalaciones del sur del país.
Siempre se ha dicho que nuestra ciudad es una bomba de tiempo, pero esta se acelera cada vez más ante la falta de recursos por esta austeridad mal comprendida…
Nos leemos el próximo lunes
@llamada de emergencia

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