Pasaron la pandemia de Covid-19, viven en la intemperie, calor, lluvias y frío, y no existen políticas públicas en su apoyo.
POR ROBERTO AGUILAR TOLENTINO
Poza Rica, Ver.- Personas que viven en las calles del primer cuadro de la ciudad se han convertido en seres invisibles para la sociedad y para las autoridades correspondientes, al no impulsar políticas públicas en beneficio de los llamados indigentes; pero además, así van a pasar la Navidad, despedirán el año viejo y recibirán al 2026.
Indigente, del latín indigens, -entis, significa literalmente «el que está necesitado» o «el que carece de algo», especialmente de lo necesario para vivir, desde alimento, vestido y techo.
El maestro Federico Sáenz, con perfil en intervención social, trabajo social y políticas inclusivas, reconoce que muchas de estas personas viven totalmente en la calle.
Son varios; se les puede ver a diario con la misma ropa sucia y rota, sobre todo en la avenida Heriberto Kehoe Vincent. “Son quienes no tienen acceso a programas de Bienestar, vacunación, alimentación, están totalmente invisibles”, precisó.
Sin embargo, ellos, sin saberlo, “tienen mucho de qué presumirnos a nosotros que lo tenemos todo y que es precisamente la salud a la buena de Dios”.
“¿Alguien puede decir si estos indigentes recibieron las vacunas contra Covid-19 o si están vacunados contra tétanos, influenza? Creo que nadie”, señala.
Almuerzo, comida y cena provienen de lo poco que encuentran en los contenedores de basura, en los montones de basura que ahora proliferan en las calles o de lo que la gente les brinda.
“Pero no es suficiente. Urgen políticas públicas serias, bien reglamentadas y triangulando estrategias con autoridades de los tres niveles de gobierno, pero con el seguimiento legal correspondiente. De lo contrario, seguirá el mismo panorama”, puntualizó.















