Al haber sido, Margarita Nolasco Armas (Veracruz, 1932 – Ciudad de México, 2008), una de las investigadoras pioneras de la Dirección de Etnología y Antropología Social (DEAS) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), “no existía un lugar más natural” para el resguardo y la investigación de su archivo personal, que la propia DEAS y su Biblioteca Miguel Othón de Mendizábal.
Así lo manifestaron Carlos y Sergio Melesio Nolasco, hijos de la connotada antropóloga social, quien fue una de las más reconocidas voces de la segunda mitad del siglo XX en líneas de investigación como la etnografía y las poblaciones indígenas migrantes, durante la oficialización de la donación de su acervo a los citados espacios de la Coordinación Nacional de Antropología (CNAN) del INAH.
La entrega-recepción del corpus se llevó a cabo en una ceremonia, o más bien un rito —acorde con el lenguaje antropológico—, encabezado por la directora y el subdirector de Investigación de la DEAS, Amparo Sevilla Villalobos y Axel Baños Nocedal, respectivamente, los investigadores del INAH Íñigo Aguilar Medina y Carlos Melesio Nolasco, y por el encargado de la Biblioteca Miguel Othón de Mendizábal, Miguel Sabido Frías.
“Aunque era veracruzana, Margarita siempre se comportaba como norteña, ya que perennemente se mostraba ‘echada pa’ delante’. No en vano vino al mundo un 20 de noviembre”, expresó Íñigo Aguilar, al ofrecer una semblanza sobre la personalidad y la trayectoria profesional de quien fuera su profesora en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).
De igual modo, Carlos Melesio Nolasco compartió con los asistentes algunas anécdotas vinculadas con su madre, por ejemplo, las distintas veces en las que, dado que ella trabajaba en el antiguo Museo Nacional —ubicado en la calle Moneda N° 13— lo llevaba “de vacaciones escolares” a las salas y los patios del actual Museo Nacional de las Culturas del Mundo, en donde, dijo, convivía con muchos de sus ‘tíos’, que no eran otros que investigadores como Guillermo Bonfil y Leonel Durán.
Declaró que su deseo, junto con el de toda la familia de Margarita Nolasco, es que su archivo contribuya al desarrollo de nuevos trabajos de investigación, así como a la discusión de nuevas propuestas teóricas en antropología y el resto de las disciplinas estudiadas afanosamente por su madre.
Al respecto, el etnohistoriador Miguel Sabido agregó que con la donación del archivo al INAH, se garantiza la preservación de un amplio grupo de libros, correspondencia, fotografías, manuscritos, grabaciones y otros documentos vinculados con disciplinas como la filosofía, historia, geografía, arqueología, etnobotánica y antropología, reunidos por la investigadora a lo largo de 45 años de trabajo.
Detalló que el archivo consta en total de ocho mil 839 unidades documentales. Entre ellas pueden ubicarse: 516 expedientes que a su vez agrupan cuatro mil 560 documentos; 762 notas hemerográficas; 448 negativos y cerca de mil 612 imágenes; 26 diapositivas, 131 fotografías impresas; 24 cintas de audiocassette; 55 materiales bibliográficos; 36 folletos y 118 publicaciones periódicas.
En cuanto a temas, el corpus integra expedientes vinculados con la participación de Margarita Nolasco como mediadora entre el gobierno mexicano y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional; o bien, fotografías del trabajo etnográfico que realizó en pueblos chatinos de Oaxaca, como Juquila, Santos Reyes de Nopala y San Juan Lachao Nuevo, así como en los barrios urbanos y las ciudades perdidas de Monterrey, Nuevo León; Tijuana, Baja California; y Nezahualcóyotl, en el Estado de México.
Debido a su carácter interdisciplinario y a su valor intrínseco, el acervo atravesó por un trabajo de estabilización básica, realizado por personal de la DEAS. Asimismo, al material que lo requería le han sido colocadas guardas.
Otras labores de conservación, hechas desde diciembre pasado, cuando fue donado a la DEAS por el doctor Carlos Melesio Nolasco, tienen que ver con el cambio de folders para los archivos, la colocación de los expedientes documentales y fotográficos en cajas de polipropileno libres de ácido, su asignación dentro de la estantería móvil de la biblioteca y el inicio de su proceso de digitalización.
Margarita Nolasco ingresó en 1957 a la ENAH para estudiar arqueología. Dos años más tarde se abocó de lleno a la Antropología Social, bajo las enseñanzas de figuras como Juan Comas, Roberto Weitlaner, Barbro Dahlgren y Paul Kirchhoff.
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