TAQUICARDIA
POR: FABIÁN MARTÍNEZ
Y apenas llegaron las lluvias, ni siquiera hizo falta un diluvio bíblico y las zonas bajas de Poza Rica volvieron a recordarnos que hay problemas que, por más promesas que reciban, siguen flotando en el mismo lugar.
Bastaron alrededor de 20 minutos de lluvia para que algunas calles volvieran a convertirse en una mezcla poco agradable de agua y aguas negras. Mientras tanto, las familias que viven en las zonas afectadas por las inundaciones del año pasado siguen padeciendo un problema que ya parece tener residencia permanente, es decir, una red de drenaje que, de acuerdo con vecinos y reportes locales, continúa presentando serias deficiencias.
La situación resulta particularmente incómoda porque el año pasado, después de las fuertes inundaciones que golpearon al municipio, hubo compromisos de atención y se habló de recursos y disposición para mejorar la infraestructura hidráulica de las zonas más afectadas.
La visita de la gobernadora Rocío Nahle había generado expectativa entre los habitantes, quienes confiaron en que esta vez sí se atendería de fondo el problema. Sin embargo, las lluvias recientes volvieron a poner sobre la mesa la misma pregunta, ¿qué tanto se ha avanzado realmente?
Porque una cosa es anunciar recursos, hacer recorridos y tomarse la fotografía correspondiente, pero otra muy distinta es que cuando caigan las primeras lluvias las calles no terminen nuevamente convertidas en canales de aguas negras.
Y aquí aparece otro asunto que merece explicación. La comisión relacionada con el área de Drenaje está bajo responsabilidad del regidor Carlos Barrios. Vecinos inconformes cuestionan el desempeño del funcionario y señalan que existen otras actividades políticas que parecen ocupar parte de su atención, como andar en campaña política por Movimiento Ciudadano en las colonias.
Si esas críticas son injustificadas, corresponderá al propio regidor explicar qué acciones se han realizado, qué obras están pendientes y cuál es el calendario para resolverlas. Porque en política, como en los drenajes, tarde o temprano todo termina saliendo a la superficie.
Lo cierto es que el problema no nació esta semana. La red de drenaje en Poza Rica presenta rezagos de años y, según diversos señalamientos ciudadanos, amplias zonas de la ciudad cuentan con infraestructura vieja y obsoleta.
Por eso, más que buscar culpables de ocasión cada vez que llueve, lo que los habitantes necesitan son soluciones permanentes, obras, mantenimiento, recursos aplicados y resultados que puedan comprobarse en las calles.
El apoyo anunciado por el Gobierno del Estado y la SIOP será verdaderamente palpable cuando las familias de las zonas bajas puedan ver que sus drenajes funcionan y que una lluvia de 20 minutos no vuelve a convertir sus calles en un problema sanitario.
Mientras tanto, el pueblo —ese que suele ser llamado “noble y sabio” cuando conviene— sigue mirando, comparando y sacando sus propias conclusiones.
