PAPANTLA, VER.- El cuerpo del padre Panchito, como conocían cariñosamente al sacerdote Francisco Ordóñez, llegó antes del mediodía a la casa de la iglesia donde lo esperaban cientos de feligreses; en la carroza iba el padre Toño, un hombre que fue muy apegado al hoy occiso.

El sacerdote Antonio Grajales elevó una oración al cielo acompañado de cientos de personas que estaban presentes, entre llanto, algarabía, emotividad y luto, le dieron el último adiós en la casa de la iglesia, donde tantas veces estuvo.

Posteriormente el féretro salió en hombros, una banda de guerra por delante de su cuerpo, banderas del Vaticano, de México, un estandarte de la Virgen de Guadalupe, danza de Los Negritos, Guaguas, música de viento y una gran fe acompañaron al padre Panchito antes de su última morada.

El padre Toño Bernabe dijo que hasta el último día de su muerte el sacerdote Francisco estuvo cerca de Dios, pidiendo por los demás, rezando por la tranquilidad y armonía de Papantla, Gutiérrez Zamora y toda la región.

Así, bajo un sol intenso, los feligreses recorrieron la calle Cruz Chiquita, la Enríquez, Obispo de las Casas, entronque con 16 de Septiembre, Lázara Muñoz, pasaron con el cuerpo en hombros por el Mural a la Cultura de Totonaca, para llegar a la entrada de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

En la parroquia, donde tantas veces ofició misa, fue recibido por miles, y por el obispo José Trinidad Zapata, quien roció agua bendita sobre el féretro del padre Panchito; posteriormente ingresó a la iglesia y se ofreció una misa de cuerpo presente. Después de escuchar la palabra de Dios, el Padre Panchito fue enterrado en la misma parroquia. Descanse en paz el sacerdote Francisco Ordóñez Gaspar.

Por Ángel Scagno Castillo

Por ALF