El cronista José Gabriel Gómez Corrales compartió una imagen tomada hace 90 años, que muestra cómo surgió el corazón comercial de la ciudad de Álamo a partir del auge petrolero y el desarrollo ferroviario.
Hipólito Moreno Tapia
Álamo, Ver.- Una fotografía capturada hace 90 años, el 23 de junio de 1936, se ha convertido en una valiosa ventana al pasado de Álamo Temapache. La imagen, presentada por el cronista de la ciudad, José Gabriel Gómez Corrales, muestra una escena de la esquina de las calles Independencia y Álvaro Obregón y permite reconstruir los orígenes de lo que hoy es la zona centro del municipio.
El documento gráfico, considerado una auténtica “joya histórica”, retrata una época en la que el actual centro urbano apenas comenzaba a consolidarse como el principal núcleo comercial de la región.
A través de esta imagen, captada por Fortunato Leyva Burgos, el cronista recordó que los cimientos de la colonia Centro no surgieron de un proyecto urbanístico formal, sino del crecimiento impulsado por la actividad petrolera, el comercio y la llegada del ferrocarril.
Gómez Corrales explicó que el desarrollo de Álamo tuvo un punto de partida decisivo en 1913, cuando la empresa Penn Mex Fuel Company inició la perforación del pozo Álamo Número Uno en terrenos donde actualmente se ubica la colonia Solidaridad.
La explotación petrolera atrajo a trabajadores de distintas partes de México y del extranjero, lo que provocó la formación de un campamento industrial y de una zona habitacional que más tarde sería conocida como “La Cuartería Roja”, hoy colonia Lázaro Cárdenas.
El crecimiento económico derivado de la industria petrolera motivó también la construcción de una vía férrea que atravesaba la zona y conectaba las áreas de producción con los talleres y centros de operación.
A partir de ese momento comenzaron a instalarse vendedores ambulantes en las inmediaciones de las actuales calles Independencia y Álvaro Obregón, formando un pequeño mercado conocido popularmente como “La Plaza”.
Con el paso de los años, la actividad comercial atrajo a inmigrantes de diversas nacionalidades. Entre los primeros en establecer negocios formales estuvieron comerciantes chinos, quienes abrieron tiendas de abarrotes, seguidos por familias de origen árabe que impulsaron la venta de telas y ropa. Posteriormente llegaron comerciantes mexicanos provenientes de Hidalgo y de la Ciudad de México, fortaleciendo la economía local y dando paso a la construcción de establecimientos permanentes.
El cronista destacó que otro momento fundamental en la historia de la ciudad fue la consolidación de Álamo como cabecera municipal, lo que impulsó el crecimiento de calles emblemáticas como Álvaro Obregón, Díaz Mirón y Emiliano Carranza.
A la bonanza petrolera se sumó posteriormente el auge agrícola derivado de la producción de plátano y cítricos, actividades que favorecieron la apertura de mesones y hoteles para atender a comerciantes y arrieros que llegaban desde distintos puntos de la Huasteca.
Entre los establecimientos más recordados figuran el Hotel Popular, el Reforma, el Hotel Villar y el hospedaje de Matilde Escudero, además del histórico Cine Regis, que se convirtió en uno de los principales espacios de convivencia social de la época.
Para José Gabriel Gómez Corrales, la fotografía de 1936 constituye mucho más que una imagen antigua, pues representa el testimonio visual de los primeros pasos de una comunidad que logró transformarse en uno de los centros comerciales más importantes del norte de Veracruz.
“Lo que comenzó como una vendimia improvisada al lado de las vías del tren es hoy el motor que da vida a todo nuestro municipio”, destacó el cronista al reflexionar sobre la evolución de la zona centro y el legado de quienes contribuyeron a construir el llamado Emporio de la Huasteca.
