Tras servir a la iglesia durante gran parte de su vida, los sacerdotes también deben retirarse por cuestiones de edad, señala el padre Humberto Arce Santiago, párroco de la iglesia María Auxiliadora y vocero de la Diócesis de Tuxpan.
Señaló que un nuevo sacerdote se puede ordenar desde los 25 años y, tras su servicio religioso, de acuerdo al Derecho Canónico se retirará a los 75 años, con lo que después de esa edad quedan liberados de la responsabilidad pastoral, pero siguen siendo ministros.
“En algunos casos siguen oficiando. Tenemos una estadística que cada año se va actualizando. Este año tendremos unos dos que cumplirá los 75 años y uno más empezando el próximo año, entre ellos a nuestro obispo (Juan Navarro Castellanos) porque el año que viene ya tendrá 75 años”, mencionó.
Arce aclaró que, tras la jubilación, tanto un sacerdote, el obispo y el propio papa, siguen conservando esa jerarquía, pudiendo inclusive hacerse excepciones para que continúen con su misión pastoral algunos años más.
“Por salud se suspende (la actividad a esa edad), no porque sea malo y a veces dejamos que pasen dos o tres y hasta cinco años más, dependiendo de las fuerzas físicas y mentales de cada uno”, atajó.
Sin embargo, el retiro de los presbíteros genera vacíos que eventualmente no se cubren a tiempo, ya que a veces coincide que son más los que se jubilan que los que se ordenan.
“En este año tenemos probablemente uno más que se va a ordenar, es decir terminó los 24 semestres, pero le siguen unos años de experiencia en una parroquia. No es que no se tenga confianza, sino que el obispo dice: te vas a ir a una parroquia para ver cómo se trabaja, por ejemplo 6 meses para ver si puedes cumplir junto con un padre, y entonces lo cambian, y se le realizan tres o cuatro experiencias en cada parroquia”.
Aun así, al final de toda esta preparación y acumulación de experiencia, “el obispo le pregunta si le sigue o se regresa y en muchos casos algunos han regresado a sus casas”, refirió.
Sin embargo ocurren situaciones extraordinarias, ya que algunos egresados del Seminario se han retirado hasta cinco años, pero han retomado el camino de la fe.
“Es gente a la que Dios los llama, pero por inmadurez se habían retirado, porque es de las cosas que se trabajan: la parte humana, por eso se les sigue acompañando y se les da seguimiento y algunos han regresado y se han convertido en uno de los mejores”, concluyó.
