EN EL EXTREMO
Por Javier Marín
ENTRE EL PROTOCOLO Y EL PROTAGONISMO
La inauguración del nuevo diamante de béisbol Bruno García debía convertirse en una auténtica fiesta para el rey de los deportes. Era la oportunidad perfecta para reconocer a quienes han dejado huella dentro del diamante y para brindar un evento digno de la afición. Sin embargo, la realidad fue muy distinta.
La ceremonia terminó convirtiéndose en un escaparate político y personal que dejó en segundo plano a los verdaderos invitados de honor. Figuras de gran trayectoria como Timoteo Gamundi, Alberto Barandica, Saúl Mendoza y Gilberto Valencia, entre otras, que llegaron a este inmueble siendo convocadas para engalanar el evento con su presencia, fueron prácticamente ignoradas mientras la atención se concentró en exaltar la figura del exalcalde Fernando “Pulpo” Remes.
El encargado de comenzar con la conducción fue, nada más y nada menos, que el inmortal Jesús Monter, quien apostó por dedicar buena parte del acto a elogiar al exmandatario, pese a que su administración sigue siendo objeto de críticas entre un amplio sector de la ciudadanía por los resultados obtenidos durante su gestión al frente de Poza Rica.
La inconformidad no tardó en hacerse evidente. Bajo un intenso sol y soportando temperaturas elevadas, decenas de asistentes permanecieron de pie por más de una hora, esperando que concluyeran los discursos y reconocimientos dirigidos casi exclusivamente a Remes, mientras los invitados especiales permanecían relegados, sin ser presentados al público y sin el reconocimiento que su trayectoria merecía.
El béisbol pozarricense tiene historia, tiene héroes y tiene referentes que han puesto en alto el nombre de la región. Ellos debieron ser los protagonistas de una inauguración que buscaba celebrar, precisamente, ese legado.
Cuando el protocolo se utiliza para promover figuras políticas en lugar de honrar a quienes realmente representan al deporte, el mensaje que se envía es equivocado. La afición acudió para celebrar un nuevo capítulo del béisbol local, no para presenciar un acto de protagonismo.
Ojalá que el nuevo campo Bruno García sea recordado por los grandes encuentros que albergue y no por una inauguración en la que el espectáculo estuvo fuera del diamante y en la que el reconocimiento a los verdaderos protagonistas quedó, lamentablemente, en el dugout.
