La madre fue el centro de la sociedad del México Antiguo, “Alrededor de ella se disponía, se repartía, se decidía el destino de la familia, y de la organización social, constructoras, parteras, guerreras, pintoras, artesanas, maestras, educadoras y médico, bastión de una sociedad, la madre en las culturas del México Antiguo jugó un papel determinante, ya que simbólicamente en algunos pueblos del Anáhuac el hombre gobernaba, pero la mujer estaba en el centro”. Todo esto se perdió con la invasión española e influencia del catolicismo, creencias donde la figura patriacal ocupa el primer lugar, dejando en segundo la representación materna siendo importantes ambas ninguna por encima de la otra. La dualidad representaba el equilibrio de lo masculino-femenino.
El reflejo del poder que ejercían la madre o la abuela, se ha destacado y podido determinar a partir de excavaciones arqueológicas en las que se han encontrado evidencias de las llamadas “Familia extensa; eran complejos de viviendas, donde habitaban nueras y yernos, hijos y nietos, todos unidos alrededor de la casa principal”.
En nuestra Cosmovisión las leyes de la naturaleza «Diosas» se representan como energías: To nantzin “Nuestra madre tierra o naturaleza”,
Xilonen «Diosa del maíz»; Mictecacíhuatl «Nuestra señora de la Muerte (renacer)»; Toci «Nuestra abuela que enseñaba a las mujeres los secretos de la vida doméstica»; Tlazoltéotl «Diosa del nacimiento, fertilidad y amor». Entre otras.
La vida cotidiana de la mujer Cihuamacehualli en la sociedad del Anáhuac trascurría en su hogar y en el campo, “cuidaba de su casa e hijos, cocinaba, colaboraba con su esposo en las labores agrícolas, confeccionaba el vestuario familiar y fabricaba las mantas necesarias para cubrir una parte del tributo de su barrio”.
A su vez, las mujeres de alto rango o pipiltin “muchas eran cihuatlamatinime (Maestras, Guías) pero aún así debían hilar, urdir, tejer, coser, bordar y cardar algodones con el fin de hacer textiles. A pesar de su rango social, no eran improductivas y participaban en el intercambio en los mercados, es decir, representaba la riqueza”.
En algunos pueblos del Anáhuac la mujer accedió a ser Cihuatlatoani-Gobernante, Cihuayaotecatl-Guerrera, Cihuatlacuilo y Cihuatemachtiani, por ejemplo en culturas como la Maya, Mixteca, Huexotzinca, Xochimilca, la mujer tenía la misma igualdad y oportunidad que el hombre. Pero en otras como la Mexica; la mujer no tuvo acceso a ocupar ese tipo de cargos.
Asi mismo, de acuerdo con las crónicas del siglo XVI, escritas por frailes, se sabe que, además del trabajo doméstico y atención de los niños, las mujeres mayas cuidaban animales y eran responsables de las hortalizas y los campos de cultivo inmediatos a la vivienda. También hilaban, tejían, hacían compras, recolectaban frutos, elaboraban cerámica.
La transmisión de estos conocimientos se daba de madres a hijas, proceso en el cual las ancianas fungían como madrinas de las niñas que se les hacia el baño ritual (bautizo para el catolicismo) se les enseñaban a cuidar su cabello, las criaban a su modo y les llamaban la atención si cometían errores.
Las madres mayas cubrían con una concha el pubis de sus hijas desde los tres años hasta los doce. Cuando éstas llegaban a la adolescencia, las mamás realizaban una ceremonia denominada Emku (según Diego de Landa, Relación de las Cosas de Yucatán), en la cual retiraban la concha, y ello significaba que ya podían casarse.
LEYES NATURALES MATERNAS:
“Para los pueblos originarios la fertilidad de la mujer sobrepasaba en importancia a todas las demás características femeninas… en el pensamiento cosmogonico veían la expresión de una fuerza o ley creadora que se identifica con la energía que una vez dio vida al cosmos y que sigue asegurando la existencia de éste”.
“La capacidad de la mujer de dar vida participa de la fuerza original que otorga al mundo o, dicho en otras palabras, la fertilidad femenina es concebida como parte de la fertilidad universal”.
La Mujer divina, Mujer terrena, modelos femeninos en el mundo Olmeca, Tolteca, Mexica, Mixteca, Zapoteca, Mazahua, Totonaca, Tlaxcalteca, Huexotzinca, Maya, etc. Tanto las concepciones de ambas culturas de lo que fue el Anahuac, “Comparten un interés primordial por enfatizar la fertilidad humana-vegetal en las fuerzas creadoras, así como los mantenimientos que provenían de las mujeres como seres nutricios”.
La concepción agraria del hombre en el Anáhuac estaba basada en la Energía o Ley Madre o Tierra. Desde este punto de vista, las leyes principales fueron: To nantzin Tlaltihpahtli «Madre tierra»; Xilonen y Chicomecóatl (maíz tierno y maíz maduro, respectivamente), Mayahuel (maguey), Huixtocíhuatl (aguas saladas), Mahtlacuietl-Chalchiuhtlicueitl (agua), Iztaccíhuatl-Coatlicueitl (agua), Tlazohteótl (fertilidad); Xochiquétzal (flores), etcétera.
En el pensamiento de los pueblos del México antiguo se dio especial atención a la fecundación de las mujeres. La representación de Cihuatéotl, divinidad de las mujeres que morían en el parto. Los pueblos guerreros como Huexotzinco, Tlaxcallan, Texcoco y Tenochtitlán comparaban a estas mujeres con los guerreros que morían en batalla, y por ello, al igual que ellos, tenían el honor de acompañar al sol en su recorrido desde el Cenit hasta el ocaso, lugar llamado Cihuatlampa; así eran de importantes las mujeres en nuestras culturas”.
