Poza Rica, Ver.— La muerte volvió a encontrar refugio en un sitio abandonado. La mañana de este jueves 13 de agosto, un fuerte olor a putrefacción llevó a ciudadanos hasta un inmueble que alguna vez estuvo bajo resguardo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), donde terminó por confirmarse un macabro hallazgo.

Los hechos ocurrieron sobre el bulevar Central Oriente, en la colonia Laredo, justo a un costado del Banco del Bienestar. Cerca de las 9:00 horas, personas que acudieron a realizar trámites y movimientos bancarios comenzaron a percibir el penetrante olor que salía de las instalaciones abandonadas.

La alerta no tardó en llegar a las autoridades.

Elementos de seguridad ingresaron al inmueble y encontraron el cuerpo sin vida de un hombre de la tercera edad, quien, de acuerdo con los primeros reportes, se encontraba en condición de indigencia.

El hallazgo provocó la movilización de autoridades ministeriales, quienes acordonaron el área y realizaron las diligencias correspondientes para preservar la escena y recabar indicios que permitan establecer qué ocurrió.

Personal especializado efectuó el peritaje en el lugar y, posteriormente, se ordenó el levantamiento del cuerpo para trasladarlo al anfiteatro, donde será practicada la necropsia de rigor.

Hasta el momento, el fallecido permanece en calidad de no identificado. Será mediante los procedimientos forenses correspondientes que las autoridades intentarán establecer su identidad, así como la causa exacta de su muerte.

El episodio dejó al descubierto, además, las condiciones de abandono en las que se encuentra el inmueble ubicado en una zona de constante movimiento ciudadano. Fue precisamente la percepción de los transeúntes, y no una búsqueda institucional, la que terminó llevando a las autoridades hasta el cadáver.

La Fiscalía mantiene abierta la investigación y será la necropsia la que determine si el adulto mayor murió por causas naturales o si existen otros factores relacionados con su fallecimiento.

Mientras tanto, en esa esquina del bulevar Central Oriente quedó una escena difícil de olvidar: un inmueble abandonado, un olor que rompió la rutina de la mañana y una vida que terminó en el anonimato.

Por Redactor1