LLAMADA DE EMERGENCIA
Por GUSTAVO GARCÍA SALAZAR
Si eres un lector asiduo a esta columna siempre hago el énfasis que las personas que se dedican a los servicios de emergencia son personas con defectos, al igual que cualquier otra persona, y siempre hago hincapié en eso por el hecho de publicaciones donde muchos de mis compañeros se consideran “ángeles sin alas”, “héroes anónimos”, etc., pero si algo que si debo de reconocer es que a pesar de los defectos y virtudes que pueden presentar, hay algo en común, es el ímpetu por ayudar a las personas, inmuebles que se encuentren en desgracia. He visto a compañeros que a pesar de no estar en servicio han dejado todo compromiso personal y familiar por el hecho de acudir a un llamado, llámese incendio, choque, emergencia mayor, por mencionar algún ejemplo.
Por qué menciono todo esto, en pasados días en la ciudad de Celaya, Felipe Jiménez, bombero y paramédico de esa ciudad, acudió a un llamado de emergencia, en el cual refieren se encontraban vehículos en llamas sobre una avenida, al acudir en la motobomba recibe el impacto de balas sobre su pecho que disparó un comando armado que venía justamente del evento de los vehículos en llamas y venía en sentido contrario a la motobomba, provocando la muerte de Felipe Jiménez.
El caso ha causado mucha conmoción en la ciudad de Celaya, el presidente municipal de aquella ciudad acompaña en los servicios funerarios a la familia, sin duda ante la ciudad se ha convertido un “héroe”, situación que si bien estoy de acuerdo en este espíritu de ayuda que siempre hay dentro de los que integran los servicios de emergencia, aquí debemos de cuestionar muchas cosas, entre ellas, ¿una vez que activaron los servicios de emergencia, quién decide el despacho de la llamada?.
¿Por qué hago mención? La experiencia mucha o poca que tengo en los servicios de emergencia me da como para entender que desde que el operador recibe la llamada se deben hacer preguntas y tratar de averiguar cuál es la situación del evento, que  ya con conocimiento de causa de cómo está la situación de violencia debe de analizar bien cada despacho, hay emergencias como ésta que suscitó la muerte de Felipe, que sin duda podrían haber esperado a los servicios de emergencia, ya que solo era el daño material,  en este caso un vehículo.
Tristemente en nuestra sociedad la violencia  cada día ha aumentado, esto debe ser un alarmante para la instituciones de emergencias, en el cual debe cambiar su protocolo para la atención para la seguridad de los que van en ayuda, que si bien siempre se les ha capacitado que es primero su seguridad, la adversidad en este caso, la violencia, no era la misma que cuando se diseño la capacitación, por lo tanto  desde la llamada debe de empezar a sacar un sinfín de dudas y que la persona que lo esté reportando haga referencia que existen datos de violencia en la escena.
Se debe entender que en toda actividad existe un riesgo y que este se debe de administrar para que sea lo más bajo posible, pero sin olvidar que este nunca desaparece, por lo tanto debemos de ser cuidadoso en cualquier ámbito, pero si este tipo de trabajo, como es la atención de las emergencias tiene la constante de que es una situación adversa, con más razón se debe de ir con los sentidos agudos y porque no el replantear que no siempre llegar lo más rápido posible sea la mejor opción, si no que sea el llegar seguro para poder brindar ayuda.
En esta ocasión, como ya mencione, la ciudad de Celaya tiene un héroe que queda para la inmortalidad, pero una familia se queda sin un padre, esposo e hijo, que definitivamente ellos mil veces prefieren un abrazo de Felipe a un sinfín de reconocimientos póstumos.
Nos leemos el próximo lunes.
@llamadadeemergencia

Por ALF