«El Domingo de Ramos es una conmemoración de alegría porque se recuerda la misericordia del Señor», señaló el padre Humberto Arce Santiago, párroco de María Auxiliadora y vocero de la Diócesis de Tuxpan.
En entrevistas, el presbítero refirió que la Cuaresma es un periodo para la reflexión y para recordar que Jesús, no vino como un rey humano, sino como rey divino para cumplir los mandatos de las profecías de las escrituras.
“Se recuerda la entrada de Jesús como rey a Jerusalén. El Domingo de Ramos entra en una cuestión de alegría. El encuentro con Jesús es de alegría, aun cuando el ser humano cometa pecados, porque nos centramos en la misericordia de Jesús”, apuntó.
Recalcó que por ello lo más importante de la Cuaresma es la misericordia del Señor y por eso se le cantan hosannas al hijo de David, “para recordar su ingreso a Jerusalén pero también para recordar que me ha perdonado y voy a vivir esta Cuaresma lo más alegre posible y decir: no me siento orgulloso de mis pecados, pero sí los reconozco”.
Anotó que su misericordia para el perdón de los pecados es tanta que, aun en el dolor, Jesús extendió la mano para ser sacrificado y, ya estando crucificado, exclamó “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”.
Pese a ello, hay quienes no lo siguen ni creen en Él, pero a eso se llama libertad, que es lo que distingue al ser humano, atajó el vocero de la diócesis.
“Tres cosas nos hacen imagen y semejanza de Dios: la inteligencia para saber discernir el bien del mal; la voluntad para elegir lo bueno, lo recto y lo verdadero, y la libertad que sigue al bien, quien no sigue esto no pierde la imagen y semejanza, sigue siendo hijo de Dios, pero es una imagen borrosa”, abundó.
Enfatizó que con los ateos o con quien no acepta el Evangelio “somos tolerantes, reflexionamos que nos falta más testimonio de vida para aquel que no cree”, concluyó el párroco.



