División en EE. UU. por despliegue militar en protestas

WASHINGTON.– El reciente despliegue de tropas federales en protestas migratorias en Los Ángeles ha intensificado la división política entre gobernadores demócratas y republicanos de Estados Unidos, reflejando un nuevo capítulo en la polarización nacional que ha marcado el regreso del presidente Donald Trump al poder.

En el epicentro del desacuerdo se encuentra Gavin Newsom, gobernador demócrata de California, quien no solo rechazó la presencia militar en su estado, sino que interpuso una demanda federal contra la medida, calificándola como “un ataque a la democracia”. Según afirmó en un mensaje televisado, el despliegue fue ejecutado por Trump “por ganancia política”, elevando innecesariamente la tensión social.

En contraste, Greg Abbott, gobernador republicano de Texas, puso a la Guardia Nacional en alerta en zonas con protestas previstas, sin detallar cuándo ni cómo se desplegarán las tropas. La reacción refleja el enfoque divergente que ambos partidos adoptan frente a la aplicación de políticas migratorias y el uso del poder ejecutivo.

Apoyo y resistencia entre gobernadores

La Asociación de Gobernadores Demócratas, con respaldo de 22 mandatarios estatales, envió una carta conjunta en apoyo a Newsom, denunciando el uso militar como un “alarmante abuso de poder” que “socava la misión de nuestras fuerzas armadas” y “erosiona la confianza pública”.

La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, declaró ante el Congreso que “militarizar una ciudad contra la voluntad de su gobernador es un flagrante abuso de poder”. Desde Illinois, el gobernador J. B. Pritzker advirtió que su estado no tolerará la supresión del derecho a la protesta pacífica: “Es incorrecto desplegar a los marines contra civiles y separar niños de sus hogares”. Otros líderes, como Josh Shapiro, de Pensilvania, compararon la situación con una táctica de caos impulsada desde la Casa Blanca.

Estrategias políticas y cálculo electoral

Expertos como Kristoffer Shields, director del Centro Eagleton sobre el Gobernador Estadounidense, explican que las decisiones de los gobernadores están profundamente marcadas por el cálculo político: “Desde cómo resonará con votantes locales hasta las ambiciones presidenciales futuras”. Algunas encuestas recientes muestran que aproximadamente la mitad de los adultos en EE. UU. aprueban el manejo migratorio de Trump, aunque esos datos preceden al despliegue.

Respuestas republicanas y tensiones interestatales

Desde Florida, el gobernador Ron DeSantis —frecuente antagonista de Newsom— ofreció enviar tropas a California, lo cual fue rechazado. “No necesitamos agravar una situación ya tensa”, señaló la oficina de Newsom. DeSantis, sin embargo, declaró en Fox News que “la forma de apagar el fuego es imponer orden”.

Mientras tanto, protestas similares han comenzado a surgir en otras ciudades. En Connecticut, el gobernador Ned Lamont advirtió: “No daremos pretexto para que Trump militarice nuestro estado”.

A pesar de las crecientes tensiones, aún no está claro cuántas tropas han sido activadas formalmente en otros estados. En Austin y San Antonio, las autoridades locales negaron haber solicitado apoyo de la Guardia Nacional.