Especialista advierte que mantener plantaciones improductivas puede resultar más costoso que iniciar un proceso de reconversión.
Hipólito Moreno Tapia
Álamo, Ver.- La citricultura en la región enfrenta uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. La disminución de rendimientos, el avance del Huanglongbing (HLB), el envejecimiento de las huertas y el incremento de los costos de producción están poniendo en duda la viabilidad de numerosas parcelas en la zona norte.
En un análisis sobre los retos de la denominada nueva citricultura, el especialista Ricardo Campos señaló que muchas plantaciones, establecidas hace 20, 30 años o más, operan actualmente con bajos niveles de productividad y escasa rentabilidad, situación que obliga a los productores a tomar decisiones que durante años fueron postergadas.
Explicó que uno de los principales problemas es que numerosos citricultores continúan invirtiendo recursos en huertas que ya no generan los rendimientos necesarios para sostener la actividad, especialmente en predios afectados por el HLB, enfermedad que ha transformado el panorama citrícola.
«En algunos casos, seguir manteniendo una huerta improductiva representa un gasto mayor que emprender un proceso gradual de renovación», sostuvo.
Campos indicó que la reconversión no debe entenderse únicamente como el reemplazo de árboles viejos, sino como un cambio profundo en la forma de producir. Esto implica evaluar nuevas variedades, modernizar sistemas de riego, mejorar la nutrición vegetal y adoptar estrategias fitosanitarias más rigurosas.
Advirtió que uno de los errores más frecuentes es invertir sin una planeación previa. Por ello recomendó analizar las condiciones del suelo, la disponibilidad de agua, las perspectivas del mercado y las fuentes de financiamiento antes de iniciar cualquier proyecto de renovación.
También alertó que la falta de control del psílido asiático, insecto transmisor del HLB, continúa siendo una de las principales amenazas para el sector, ya que incluso las nuevas plantaciones pueden fracasar si no se mantiene una vigilancia sanitaria permanente.
Asimismo, consideró que la citricultura regional se encuentra en una etapa decisiva. Mientras algunos productores continúan operando bajo esquemas tradicionales cada vez menos rentables, otros comienzan a apostar por modelos más tecnificados y diversificados.
A su juicio, el futuro del sector dependerá de la capacidad de adaptación de los productores, pues la competencia global, las enfermedades y los efectos del cambio climático están obligando a transformar las huertas en sistemas más eficientes, resilientes y rentables.
