La comunidad escolar de la primaria Adolfo López Mateos rindió un emotivo tributo a la subdirectora, quien falleció tras sufrir accidente
Hipólito Moreno Tapia
Álamo, Ver.- Entres dolor, llanto, muestras de cariño, aplausos y elevación de globos blancos de despedida, la comunidad escolar de la primaria Adolfo López Mateos rindió este viernes un homenaje de cuerpo presente a la maestra Libia Elizema Martínez Morales, quien falleció el miércoles tras un accidente.
El féretro fue llevado al plantel donde desempeñó su labor como subdirectora. Aunque de manera habitual no estaba frente a grupo, cuando algún docente faltaba ella asumía la responsabilidad de impartir clases para no dejar sin atención a los niños, gesto que padres y alumnos reconocieron como muestra de su compromiso y vocación.
Alumnos, maestros y padres de familia acudieron para darle el último adiós, recordándola como una mujer de trato amable, cercana a los estudiantes y siempre dispuesta a apoyar en lo que fuera necesario. Las muestras de afecto se reflejaron en abrazos, flores y palabras de gratitud.
Durante la ceremonia se realizó una reseña de su trayectoria en la institución, destacando su entrega al trabajo educativo. También se proyectó un video con imágenes de su paso por la escuela y momentos compartidos con la comunidad escolar, lo que provocó lágrimas entre los asistentes. Compañeros, familiares y estudiantes montaron guardias de honor junto a su féretro.
La directora Gabriela Flores realizó el último pase de lista; al escuchar su nombre, los maestros respondieron “presente”, seguido de un prolongado aplauso que resonó en el plantel como despedida simbólica.
La profesora perdió la vida en el hospital del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado en Poza Rica, a donde fue trasladada tras sufrir un accidente de motocicleta en las inmediaciones de la Unidad Deportiva de Tihuatlán. Viajaba acompañada de su esposo, Edgar Modesto Hernández Cruz, también maestro, quien resultó con fractura de clavícula, lo que no impidió estar presente en el homenaje póstumo.
Originaria del ejido Agua Nacida y con domicilio en el ejido Rodríguez Clara, sus restos fueron llevados a su comunidad, donde después del homenaje serían sepultados en el cementerio local. La noticia de su fallecimiento generó consternación no solo en la comunidad educativa, sino también en la sociedad alamense, donde su labor y calidad humana dejaron una huella imborrable.

