Poza Rica, Ver.- Con temor a que puedan tomar represalias contra ellos, pero cansados de los abusos de quienes deben garantizar la seguridad, una familia levantó la voz y denunció el allanamiento y robo perpetrados por presuntos elementos de la policía estatal.

Esta declaración se hizo la mañana del viernes frente a la Unidad Integral de Procuración de Justicia (UIPJ) de la Fiscalía General del Estado (FGE), donde no pudieron presentar su denuncia formal, ya que, según el personal de esta unidad, por la gravedad del caso deben interponer la denuncia en Xalapa.

Leandro García Hernández, dirigente de educación indígena de la sección 32 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), narró lo sucedido alrededor de las 4 de la mañana en su domicilio, ubicado en la comunidad de María Contreras del municipio de Coatzintla. Cuatro patrullas de la policía estatal llegaron e ingresaron a la fuerza, utilizando palabras altisonantes.

El docente mencionó que lo agacharon y le gritaban sobre la ubicación de las armas y la droga, mientras registraban las habitaciones de sus hijas y su hijo, a quienes golpearon mientras pedían las llaves de los vehículos.

Una vez que habían sacado todas las pertenencias, se llevaron al docente a las celdas preventivas de la corporación en la colonia Miguel Hidalgo, donde permaneció cerca de 4 horas, hasta que su esposa logró ingresar. La esposa del dirigente magisterial, quien también es docente, comentó que temió por la vida de su esposo. Cuando logró entrar a la coordinación de la corporación, accedió a las peticiones de los policías, quienes le advirtieron que, si denunciaba, le sembrarían drogas y armas, las cuales estaban sobre una mesa listas para la foto.

Leandro García alzó la voz para pedir al Gobierno del Estado que tome cartas en el asunto, ya que este terror impuesto por los policías no es justo para la población trabajadora. Aunque logró salir sin ninguna acusación, estos abusos podrían haber acabado con una carrera de más de 30 años de docencia.

Esta familia hace responsable a la policía estatal de lo que pueda sucederle a él y a su familia en los próximos días. Aunque tienen miedo, no dejarán de luchar hasta que estos abusos cesen y quienes deben cuidar a los veracruzanos cumplan con su deber.