La investigadora Teresa Prieto llamó a fortalecer la educación socioemocional para prevenir la violencia en las escuelas.
Por: Mónica Tejeda Hernández
Xalapa, Ver.- La educación socioemocional, la escucha activa y el acompañamiento de docentes y pedagogos son herramientas fundamentales para prevenir las nuevas formas de violencia que afectan a niñas, niños y jóvenes, afirmó Teresa Prieto Quesada, coordinadora del Doctorado en Gestión de Paz y Prevención de las Violencias y del libro Convivencia y Violencia en las Escuelas.
En entrevista, la especialista señaló que los pedagogos desempeñan un papel esencial para identificar de manera temprana conductas o situaciones que pueden derivar en hechos violentos dentro de las instituciones educativas, al mantener un contacto cercano con el alumnado y conocer sus emociones, sentimientos y contexto.
Explicó que, además de impartir materias académicas, los docentes deben fomentar una educación socioemocional que permita fortalecer valores como la empatía, el respeto y la comunicación, pues consideró que la escuela también es un espacio donde se construyen relaciones humanas que requieren acompañamiento y atención permanente.
Prieto Quesada destacó que el trabajo de los pedagogos va más allá de enseñar contenidos, ya que implica comprender, escuchar y acompañar a los estudiantes, especialmente en un contexto donde las expresiones de violencia se han diversificado y alcanzan cada vez a más jóvenes.
En ese sentido, advirtió que actualmente niñas, niños y adolescentes se encuentran entre las principales víctimas del crimen organizado, al ser reclutados o influenciados por grupos delictivos que ofrecen dinero fácil o una aparente fama, situación que también se ve reforzada por algunos contenidos difundidos en redes sociales e incluso por ciertos influencers.
Frente a este panorama, sostuvo que la educación continúa siendo la mejor alternativa para que las juventudes construyan proyectos de vida sólidos, privilegiando el esfuerzo, la preparación y la comunicación sobre los caminos fáciles que, dijo, pueden conducir a consecuencias fatales.
La investigadora reconoció que los cambios sociales obligan a replantear las estrategias educativas, pues las nuevas generaciones enfrentan realidades distintas a las de décadas anteriores. Por ello, consideró indispensable que los docentes recurran no solo a las herramientas tecnológicas, sino también a la inteligencia emocional para fortalecer el aprendizaje colaborativo y el compromiso social.
Asimismo, señaló que la violencia ha evolucionado y adquirido nuevas formas, particularmente en el entorno digital, donde fenómenos como la ciberviolencia, el sexting, el grooming, las ciberagresiones y los retos virales representan riesgos crecientes para la comunidad estudiantil.
Finalmente, Teresa Prieto consideró que leyes como la Ley Olimpia han contribuido a visibilizar estas problemáticas, permitiendo nombrarlas, clasificarlas y atenderlas de manera específica. No obstante, insistió en que la prevención sigue siendo la principal herramienta para enfrentar estas nuevas expresiones de violencia, tarea en la que los pedagogos tienen una responsabilidad fundamental desde todos los niveles educativos.
