martes, julio 16, 2024
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Como beber sin embriagarse

Lamentablemente ni en el hogar, ni en las escuelas, ni en la iglesia, vaya, ni siquiera en la escuela de medicina nos advirtieron o nos orientaron respecto a la mejor forma de beber sin correr riesgos por intoxicación aguda o a largo plazo. No más nos decían que el alcohol en exceso hace daño, incluyendo el vino de consagrar (sangre de Cristo) que se recomienda en los templos religiosos. Y al escuchar a los maestros, al estudiar los libros de texto, o al leer en revistas que el alcohol hace daño, la mayoría optamos por dejar de leer.

Mucho tiempo después de haber finiquitado la carrera teórica de medicina, descubrí la siguiente regla: si una persona se bebe una cerveza cada hora, digamos durante 12 horas seguidas, cerveza de 350 ml con 6% de concentración de alcohol, que contiene unos 12 gramos de alcohol, no se embriaga, no se intoxica en forma aguda, o como coloquialmente se dice: no cambia de nombre, no se pone “pedo”.

Pero si esas 12 cervezas las ingiere digamos en unas dos o tres horas que dura “el tercer tiempo” de un partido de fut sabatino de veteranos, es seguro que cambia de nombre. Lo mismo sucedería si bebe la ración equivalente a una cerveza: 150 ml de vino tinto con 12% de concentración de alcohol, o 45 ml con 40% de alcohol, “un caballito” de un destilado de uva (brandy) o caña de azúcar (ron) o de maguey (tequila)

¿Por qué lo anterior?

La explicación fisiológica es que cada una de las tres raciones mencionadas contienen alrededor de 12 gramos de alcohol y se sabe que un hígado normal tiene la capacidad de metabolizar y eliminar esos 12 gramos de alcohol, en lapso de una hora. La intoxicación aguda (embriaguez) sucede por efectos acumulativos del alcohol en el cerebro.

Si una persona ingiere tres cervezas o su equivalente (vino o destilado) en una hora (36 gramos de alcohol) solo eliminará 12 gramos en esa hora, en la sangre siguen circulando 24 gramos de alcohol esperando turno para ser eliminados por el hígado, y si en la siguiente hora se ingiere otras dos cervezas, se entiende la causa de la embriaguez. Casi en su totalidad el alcohol se elimina por el hígado en un 95 a 98%, el resto se elimina durante la respiración.

¿Cómo se elimina el alcohol?

El alcohol es metabolizado por varios procesos o vías. La más común de estas vías involucra dos enzimas: alcohol deshidrogenasa (ADH) y aldehído deshidrogenasa (ALDH). Estas enzimas ayudan a romper la molécula de alcohol, lo que hace posible eliminarla del cuerpo. Primero, la enzima alcohol deshidrogenasa, metaboliza el alcohol a acetaldehído, una sustancia altamente tóxica y carcinógeno conocido. Luego, el acetaldehído se metaboliza aún más a otro subproducto menos activo llamado acetato, que luego se descompone en agua y dióxido de carbono para una fácil eliminación por la respiración.

¿Porqué, el daño crónico del alcohol?

En los varones, 40-80 g de etanol/día (promedio diario de 3 a 6 cervezas o su equivalencia en raciones de vino o destilado) originan hígado graso benignoque desaparece al dejar de beber; 160 g/día (promedio diario 13 raciones de cerveza) durante 10-20 años causan hepatitis o cirrosis. Pero solo un 15% de los alcohólicos termina por sufrir hepatopatía por alcohol. La mayoría de los fuertes bebedores no padecen de cirrosis ni hepatitis química.

La cantidad y la calidad de bebidas ingeridas y la duración del consumo de alcohol constituyen los factores más importantes de riesgo que intervienen en la aparición de hepatopatía alcohólica aguda y crónica. No hay tanta certeza sobre la importancia del tipo de bebida alcohólica, es decir, vino de mesa, cerveza o licores, ni el patrón de consumo (diario o lapsos de desenfreno). Para que la lesión del hígado progrese y supere la etapa de hígado graso, al parecer se necesitan otros factores de riesgo que siguen sin definirse por completo.

Se conocen predisposiciones genéticas para el alcoholismo y también genes que pudieran intervenir en la esteatosis (grasa) y la fibrosis hepática, pero el género es el factor determinante en la hepatopatía alcohólica. Las mujeres están más predispuestas a la lesión hepática alcohólica que los varones; padecen hepatopatía avanzada con un consumo de alcohol mucho menor que los varones.

En general, el tiempo que tarda en desarrollarse la enfermedad hepática guarda una relación directa con la cantidad y calidad de alcohol consumido. Es probable que las diferencias entre los géneros en el metabolismo gástrico y hepático del alcohol, junto con factores hormonales mal conocidos, contribuyan a esta mayor predisposición de las mujeres a la lesión hepática inducida por el alcohol.

Se ha planteado que la alimentación, y en particular el incremento de la lesión hepática por el consumo abundante de grasas, o el efecto protector del café, influyen de manera parcial en la aparición del cuadro patogénico.

ALCOHOLISMO Y EL HIGADO

El consumo excesivo y prolongado de bebidas alcohólicas es una de las principales causas de hepatopatía, el hígado trabaja a marchas forzadas y se lesiona. Los signos patológicos de la hepatopatía alcohólica comprenden tres lesiones importantes que rara vez ocurren de manera aislada: 1) esteatosis hepática (hígado graso benigno); 2) hepatitis alcohólica, y 3) cirrosis. El primero de estos signos aparece en más de 90% de quienes beben en abundancia y lo han hecho por largos periodos (crónicos), el hígado graso desaparece al dejar de beber.

Un porcentaje mucho menor de estos bebedores evolucionará hasta presentar hepatitis alcohólica, que se considera precursora de la cirrosis. El pronóstico de la hepatopatía alcohólica grave es sombrío; la mortalidad de los sujetos que tienen hepatitis alcohólica y cirrosis es de alrededor del 60% a los cuatro años. Si bien se considera que el alcohol es una hepato-toxina directa, sólo de 10 a 20% de los alcohólicos terminará por mostrar hepatitis alcohólica.

¿Cómo prevenir la cirrosis?

La “equinoterapia” es lo mejor, dos o tres “caballitos” de tequila o cualquier destilado, o su equivalente: dos o tres vasos de vino, o 2 o 3 cervezas, diarias protegen al corazón y no provocan cirrosis hepática.

Y cuide su salud, no consulte médicos que prohíben beber, comer carnes rojas, comer azúcar, comer carne de puerco, huevos y otros alimentos necesarios para una alimentación balanceada.

Prohibido prohibir, es uno de mis lemas. Nosotros los médicos debemos explicar, orientar, educar, responder con veracidad y objetividad a las preguntas que el paciente nos planteé, y es el enfermo el que decide lo que más conviene a sus intereses emocionales físicos y económicos.

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