Quintana Roo.- Un dicho popular expresa que cuando los días pintan en blanco y negro, lo mejor es sonreír a colores, y eso fue lo que marcó el renacer de un pueblo considerado fantasma en Quintana Roo, un destino olvidado por sus habitantes y que hoy en día se convierte en uno de los atractivos que forman parte de la costa maya.
El poblado cuenta con aproximadamente mil 700 habitantes y es conocido por albergar uno de los asentamientos mayas más grandes de la región, conocido con el mismo nombre.
Es por eso que la Asociación Civil C. M. Cultura de la mano de Carmen Mondragón, artista plástica que inició el proyecto “Pueblerismo” con el objetivo de llevar el arte fuera de los museos para transformarlo en una experiencia vivencial y de esta manera activar la economía de los pueblos a través del turismo.
En el año de 2013, la artista plástica visitó la comunidad deChacchoben, y notó que las personas no tenían acceso a actividades artísticas, lo que la llevó a iniciar con el proyecto. En 2016 la artista regresó a la comunidad para proponerle a los habitantes la pinta de murales a lo largo del pueblo y en cada una de las casas.


