Tihuatlán, Ver.- Cada vez con menos trabajo debido a la inmovilidad del país y de la región, ocasionada por la pandemia del Covid-19, los pequeños carpinteros que le dan vida y fama al municipio de Tihuatlán están prácticamente en bancarrota, y ya no piden más que se reabran las puertas de los municipios aledaños y de las grandes ciudades para que su actividad se reanude.
El secretario general de la Unión de Pequeños Propietarios de Talleres de Carpintería y Conexos, Laureano Almora Juárez, explica la situación que atraviesa su gremio:
“Hay poco trabajo, ahorita la gente no se arrima aquí con los carpinteros y por eso estamos casi en quiebra porque apenas estamos sacando el día, a veces nada… pero ahí vamos caminando poco a poquito los 26 integrantes”, dijo.
Señaló que su esperanza es que ya se abran las puertas en Tuxpan, Álamo, Poza Rica, donde todo está cerrado, para que vengan a solicitar un trabajito, porque su situación está muy difícil.
“Las mueblerías también están pasando una crisis muy dura porque no tienen ventas y al no tener ventas tampoco nos pueden solicitar un trabajo especial, porque ellos se dedican a trabajos especiales que les piden por catálogo…”, sostuvo.
Y reveló: “Primeramente, dependíamos de la gente de fuera, porque Tihuatlán está reconocido a nivel nacional como zona mueblera, por el cedro, venía gente de Monterrey, de Chihuahua, de la Ciudad de México, de Quintana Roo, de Ciudad del Carmen, pero después de que se cerraron las puertas ya no se arrima nadie por aquí, la venta se desplomó.”
Actualmente, agregó “Ahí vamos haciendo talachitas, a veces ganamos un peso y a veces no, no hay movimiento como había primero…”
Por si fuera poco, recordó, hace alrededor de un año ingresaron a un préstamo de Bienestar, “pero de eso ha pasado mucho tiempo y nada, era de seis mil pesos”; mientras tanto, en el marco de la pandemia por el coronavirus, no han recibido ningún tipo de apoyo, aseguró.

