Campanadas de la torre anunciaron cuatro decesos

Castillo de Teayo está de luto: la tradición de sonar las campanas del parque municipal estremeció a los habitantes de esta comunidad, donde muchos se conocen y cada toque representa la pérdida de alguien cercano.

Castillo de Teayo, Ver.- En Castillo de Teayo las campanas no sólo anuncian el paso del tiempo; también acompañan el dolor de un pueblo que, cuando las escucha sonar, de inmediato los vecinos se preguntan: “¿ahora quién falleció?”.

Con poco más de 20 mil habitantes, de acuerdo con datos del Censo de Población y Vivienda, este municipio conserva una característica que sus pobladores repiten con orgullo: “aquí todos nos conocemos”.

Y es precisamente esa cercanía la que hace que cada pérdida sea sentida por gran parte de la comunidad, como ocurrió entre el lunes y este miércoles en la cabecera, que concentra poco más de 5 mil pobladores.

Esta vez, el sonido de las campanas de la torre del parque municipal se convirtió en una constante señal de tristeza para los habitantes, al anunciar cuatro fallecimientos que dejaron consternación entre las familias y amistades.

El lunes se confirmó el fallecimiento de Sergio Rodríguez Pulido, conocido como “El Lobo”, quien a los 79 años dejó una huella entre los castillenses, especialmente por su trayectoria como exdirigente de la Asociación Ganadera Local y dueño de un bar tradicional: Mi último potrero.

La mañana de este miércoles, la tristeza volvió a embargar al municipio tras el accidente ocurrido en la carretera Castillo de Teayo-Tihuatlán, donde perdieron la vida Eduardo Hernández, de 30 años, campesino y recién llegado de Estados Unidos, donde laboraba mediante contratos temporales, así como un menor de aproximadamente seis años que viajaba con él.

El percance, en el que el automóvil en que se trasladaban chocó contra un autobús de pasajeros, provocó dolor e impotencia entre los habitantes, quienes lamentaron profundamente la pérdida de ambas vidas, además de que una mujer, la madre del menor, resultó lesionada.

Por la tarde de este mismo miércoles, nuevamente las campanas rompieron el silencio para anunciar el fallecimiento de la señora Verónica Rocha, quien perdió la vida después de enfrentar una enfermedad terminal. Su partida generó pesar entre la población, al tratarse de la hermana del reconocido médico Erenoldo Rocha.

Así, las campanas de Castillo de Teayo volvieron a cumplir con una de sus tradiciones más antiguas: avisar a la comunidad cuando uno de sus integrantes parte. En un pueblo donde las historias, familias y recuerdos se entrelazan, cuatro sonidos anunciaron una misma realidad: Castillo de Teayo está de luto.

Por Redactor1