Tzompantli significa “muro, hilera o bandera de cabezas” y se le menciona en las descripciones de los conquistadores, testigos de estas estructuras. Asimismo, se han localizado restos arqueológicos que son evidencia de esa costumbre. Las cabezas exhibidas en los tzompantli eran de los individuos sacrificados en honor de los dioses, la mayor parte de ellos cautivos, y también de los ixiptla o representantes de los dioses.
Los cráneos generalmente se ensartaban mediante un agujero que se hacía en las sienes, algunos después de haberles quitado toda la carne y otras veces dejándoles la piel y el cabello. Hay algunas descripciones e ilustraciones en las que las cabezas muestran los rasgos faciales y el cabello, incluso de españoles que fueron sacrificados por los indígenas y colocados como trofeos en el tzompantli, junto con las cabezas de algunos de sus caballos, como lo describe Bernal Díaz del Castillo.
Los tzompantli variaban de tamaño y en los códices sólo son representados con dos varas y un cráneo, lo que puede indicar que la mayoría eran pequeños, a no ser de que fuera una forma estilística de representarlos. En Tenochtitlan había siete de estas construcciones, asociadas con siete diferentes dioses y seguramente de tamaños muy distintos.
En el dedicado a Yacatecuhtli se colocaban específicamente las cabezas de las “imágenes” de los dioses de los mercaderes sacrificados en el mes de xócotl huetzi; las de los esclavos que se ofrendaban en panquetzaliztli, mes dedicado sobre todo a Huitzilopochtli, se colocaban en el huey tzompantli, el cual estaba frente al huey teocalli, sobre un basamento de gradas incrustadas con cráneos de piedra que mostraban las caras, conocido también como tzompantli por los arqueólogos.
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