Álamo, Ver.- Durante octubre el municipio de Álamo Temapache registró cuatro homicidios de alto impacto y el hallazgo de restos de tres mujeres en fosas clandestinas, lo que refleja una preocupante escalada de violencia incluso en medio de las devastadoras inundaciones.
El primero de los casos, ocurrido el 1 de octubre, involucró a un comerciante que fue asesinado por un comando armado al irrumpir en su tienda “El Sauce y la Palma” en la colonia Unidad y Trabajo. Los agresores le dispararon de forma directa falleciendo en el lugar Miguel Palacios, mientras un acompañante, Abdiel Hernández, resultó gravemente herido y más tarde también murió en el hospital.
Días después se confirmó el hallazgo de restos humanos en fosas clandestinas en el rancho Santa Rosalía, en la localidad de Tepetzintlilla, donde fueron identificadas tres mujeres previamente reportadas como desaparecidas.
El tercer episodio ocurrió la madrugada del 23 de octubre, cuando el empresario citrícola Javier Vargas Arias, de 43 años, fue abatido a balazos en el ejido Jardín Nuevo; tras recibir varios impactos fue trasladado al hospital, donde murió minutos después.
El caso más reciente tuvo lugar el viernes 31 de octubre en la comunidad Chapopote Núñez, cuando el propietario de una granja y negocio de venta de pollos fue atacado a balazos por dos hombres que huyeron en motocicleta. La víctima, identificada como Leónidas Velázquez Agustín, de 39 años, recibió al menos siete impactos de arma de fuego dentro de su local “Pollos Los Panchos”, ubicado sobre la carretera federal Álamo-Potrero del Llano.
El ataque se registró alrededor de las 14:11 horas, a escasos metros del módulo de la Guardia Nacional. Tras la agresión, los responsables escaparon rumbo a la comunidad de Loma Bonita. La esposa del lesionado lo trasladó de inmediato en un vehículo particular al Hospital General de El Ídolo, donde, pese a los esfuerzos médicos, perdió la vida poco después de ingresar.
Estos hechos ocurren en un contexto ya complicado para Álamo Temapache, donde las recientes inundaciones devastaron gran parte de la ciudad y varias comunidades, lo que afecta severamente la economía local. En medio de la crisis, los productores y comerciantes enfrentan no solo pérdidas materiales, sino también un ambiente de creciente inseguridad.
