Desde el histórico café La Parroquia y frente al monumento a Carranza, la candidata a ministra de la SCJN resaltó el valor de la justicia con rostro cultural y su defensa de la transformación del país y de quienes más lo necesitan.
Veracruz, Ver., — En el emblemático restaurante La Parroquia de Veracruz, la candidata a ministra Yasmín Esquivel Mossa, reafirmó su compromiso con la transformación de México y con una justicia cercana al pueblo, en un acto simbólico cargado de identidad y sentido social.
“Soy la primera mujer propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador para integrar la Suprema Corte, en 2019. Defiendo la transformación de México y a quienes más lo necesitan”, declaró Esquivel, durante su participación en un evento que combinó la tradición cultural del son jarocho con un mensaje de profundo contenido jurídico y político.
Desde este punto icónico del puerto, Esquivel Mossa destacó que la justicia no puede desligarse de la identidad cultural ni de las expresiones populares que definen a las comunidades del país. “El arte, la música y la tradición no son ornamento: son fuerza viva del pueblo”, afirmó, en un discurso que resonó entre los presentes.
Como parte de su visita, la ministra también participó en una guardia de honor en el monumento a Venustiano Carranza, figura clave en la historia constitucional mexicana. Ahí, evocó el legado del llamado “Primer Jefe” del constitucionalismo revolucionario, subrayando la necesidad de que la Carta Magna se mantenga como un documento vivo, con instituciones sólidas y comprometidas con la legalidad y el bienestar colectivo.
“Recordar a Carranza es reafirmar el compromiso con una justicia que defienda los derechos, la legalidad y el bienestar del pueblo. Una Constitución viva exige instituciones firmes y cercanas a la ciudadanía”, expresó.
El acto fue interpretado por algunos asistentes como un gesto de reafirmación de principios ante un eventual escenario de reelección o promoción dentro de la Corte, aunque no se hizo alusión directa a movimientos en ese sentido. La ministra cerró su intervención reiterando su convicción por una justicia con rostro humano, que camine al ritmo de la diversidad y pluralidad del país.














