Siempre se ha dicho que el valor, entendido como cualidad de las cosas, es algo totalmente relativo y subjetivo porque, las cosas de la vida en general, y las materiales en particular, tienen el precio y la importancia que nosotros les damos.

A no ser, claro, que un comité de expertos evalúe la antigüedad de un objeto, su estado de conservación o identifique su autoría y os comunique que el cuadro que veis en vuestras cocinas todos los días mientras tomáis café o hacéis lentejas, vale más de 5 millones de euros.

Ésto es absolutamente verídico y ha ocurrido en Francia, más en concreto en la localidad de Compiegne, lugar donde una familia tenía un cuadro del maestro florentino del Trecento Cimabue, colgado en una pared de su cocina.

El gabinete de expertos de Turquin, que incluye restauradores, pintores, conservadores y tasadores, confirmaron que, efectivamente, el cuadro databa del S.XIII y que se subastará el 27 de octubre de 2019 siendo este hecho una auténtica revolución ya que, supone la primera venta en décadas de un cuadro de este artista.

La obra está pintada sobre madera de álamo, tiene un tamaño de 25×20 centímetros, aproximadamente, y formaba parte de una serie de paneles en los que Cimabue plasmó escenas de la pasión de Cristo; su título es «El Cristo Burlado».

Para los expertos de Turquin, el reconocimiento de la autoría fue fácil por el parecido con otras obras del artista italiano, y además declararon que las pruebas de infrarrojos muestran que el estado de conservación del panel es excelente.

La anciana que ha custodiado esta obra de arte en la cocina de su casa durante años, no sabe explicar cómo llegó a manos de su familia el tesoro de Cimabue y, pensando que no tenía gran valor, lo llevó a la casa de subastas de Actéon que se puso en contacto con Turquin y realizaron el increíble hallazgo.

Ya sabemos que tenemos que expoliar las casas de nuestros abuelos porque igual, están petadas de cuadritos cuyos precioso oscilen entre los 4 y los 6 millones de euros.

CULTURA INQUIETA

Por ALF