Tlacuilo o Tlahcuilo (del náhuatl tlahcuiloh, «pintor, ilustrador»). Los que conocemos como: escriba, pintor, escritor.
Los tlacuilos eran hombres y mujeres, hábiles en el dibujo, a quienes desde niños eran educados en el Calmecac, para obtener un conocimiento profundo de su idioma o lengua, cultura, costumbres, creencias, política, etc. La labor del Tlacuilo se asocia, por lo tanto, con diferentes actividades, no solo con la pictográfia. El tlacuilo pintaba los códices, los murales y las esculturas.
Se encargaba según su especialidad de los anales, genealogías, mapas, fijando límites en los diferentes señorios, la distribución territorial, los libros de las leyes, y ceremonias; también existían filósofos y sabios que se ocupaban de pintar acerca de las ciencias de su conocimiento. También conocían las diversas formas de representación, así como la mitología. Llevaban registro de la diversidad geológica.
Podían trabajar en mercados y templos, según el tipo de actividad que se necesitara.
Para elaborar los códices, los Tlacuilos utilizaban papel amate o amatl, piel de venado, tela de algodón tejida en telar de cintura y papel de maguey. Utilizaba una gran variedad de instrumentos; pinceles, brochas, espátulas, moldes, medidas, escalas, compases, y para la delineación de sus trazos un estilografo de cobre.
Cómo tinta utilizaban, una amplia gama de colores.
Los códices se guardaban, doblados a manera de biombos, en amoxcallis, o casa de códices.
Durante y después de la conquista los tlacuilos fueron usados para documentar la invasión o conquista, donde muchas veces esta documentación era la información, de los pueblos originales sometido por las fuerzas españolas, eran desacreditado, para constatar sus hechos, en estos códices pintaban sus costumbres, creencias, cultura, conocimientos, sociedad, está información la utilizaron para desacreditar esta forma de vida y llamarla primitiva y sacrílega, para justificar la conquista, evangelización y colonización.
De estos códices solo quedan muy pocos hechos antes de la conquista, muchos de ellos fueron quemados, a fin de no mostrar la realidad de su forma de vida de los pueblos originarios.
