El párroco Gustavo Pérez Santiago destacó la unión entre personas de todas las creencias: “Los buenos somos más”, enfatizó.
Hipólito Moreno Tapia
Álamo, Ver.– En un ejemplo de solidaridad que trasciende credos y fronteras, feligreses y ciudadanos convocados por la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, de Coatzintla, perteneciente a la Diócesis de Papantla, reunieron ropa, calzado y víveres que fueron entregados a familias de Álamo afectadas por las inundaciones del pasado 10 de octubre.
El párroco Gustavo Pérez Santiago destacó que, ante la adversidad, la respuesta de la gente ha sido un ejemplo de unión y empatía sin distinción de religión ni procedencia. “Esta tragedia nos viene a recordar que somos hermanos y que los buenos somos más”, expresó.
Durante toda la semana, comunidades de distintos municipios veracruzanos, así como voluntarios y grupos religiosos de estados vecinos y otros lugares muy lejanos de la República, han llegado con ayuda de todo tipo para los damnificados del desbordamiento del río Pantepec y de los arroyos de la región.
Todos compartieron el mismo propósito: apoyar a quienes lo perdieron todo, sin importar su credo.
El sacerdote enfatizó que lo más valioso es la vida y la capacidad de volver a empezar unidos.
«Esta tragedia nos viene q recordar que todos somos hermanos y que los buenos somos más», recalcó el presbítero.
Entre víveres, oraciones y palabras de aliento, los voluntarios dejaron claro que la fe, la compasión y la solidaridad no conocen fronteras religiosas, sino que se fortalecen en la unión por el bienestar común.
