Repartidores de tortillas circulan por toda la ciudad y hasta en comunidades sin contar con las más elementales medidas de seguridad, a la vez que viajan siempre con otra persona, por lo que los riesgos son mayores.

En este lugar se han dado casos mortales de choques de mototortilleros con otras unidades motrices y hasta con semovientes; sin embargo, nada de eso intimida a los veloces distribuidores de masa y tortilla, quienes cruzan las calles y se ganan a los clientes sin importarles su vida ni la de los demás.

De acuerdo con autoridades del municipio, los industriales del ramo contratan a muy jóvenes precisamente por sus impulsos irrefrenables, pues una persona adulta poco arriesgaría su integridad por un trabajo así.

Por ALF