Movilidad urbana en debate, ante auge de este transporte en las calles, sin vías seguras.

POZA RICA, VER.- La movilidad en la ciudad ha cambiado y el uso de scooters o patines eléctricos es cada vez más popular.

Aunque este medio de transporte se presenta como una alternativa ecológica, económica y ágil para evitar el tráfico, su uso en las calles ya ha encendido alarmas entre peatones, sobre todo ante la falta de regulación y conciencia vial.

En la zona centro es común observar, cada vez con más frecuencia, a usuarios de este transporte sobre las banquetas, un espacio exclusivo para peatones.

A decir de personas entrevistadas en el primer cuadro de la ciudad, es cada vez más común observar a usuarios de patines eléctricos transitando a considerable velocidad sobre las calles, pero también en banquetas, zonas comerciales y pasos peatonales.

Su uso a exceso de velocidad incrementa el riesgo no solo para ellos, sino también para transeúntes, especialmente adultos mayores, niños o personas con movilidad reducida, quienes se ven obligados a quitarse de su paso.

Armando Morales Espinoza, operador de una empresa especializada en manejo seguro, comentó en entrevista a La Opinión de Poza Rica, que utilizar este tipo de unidades en avenidas de alta velocidad es un riesgo elevado, sobre todo por su poca visibilidad, especialmente ante los puntos ciegos de automotores de grandes dimensiones, como camiones de reparto.

Morales Espinoza considera que, legalmente, la peor parte en un accidente la llevan los operadores de automóviles, y se agrava cuando son menores de edad. “A nosotros nos dan cursos para proteger la integridad de motociclistas, pero ahora en especial de quienes manejan scooters, muchas veces adolescentes que no miden el riesgo”.

El chofer especializado añadió que a diferencia de una bicicleta convencional, muchos de estos patines eléctricos alcanzan velocidades de entre 25 y 40 kilómetros por hora, incluso más, lo que convierte un impacto en la banqueta en un accidente potencialmente grave. “Imagínate si conducen sin casco ni protección, hay quienes hasta audífonos traen y hasta en sentido contrario van”.

Por ahora, en la ciudad el tema es incipiente, no existen vialidades secundarias o ciclovías con las condiciones para una movilidad armoniosa entre peatones, ciclistas, automovilistas y usuarios de estos nuevos medios de transporte.

Al ser una alternativa de transporte relativamente nueva en la región, existe un vacío legal sobre dónde y cómo deben circular. Mientras las autoridades locales no definan un reglamento claro que delimite su uso, como prohibir su paso por banquetas, los usuarios seguirán invadiendo estos espacios.