Dicen que lo que no mata, te hace más fuerte. Una frase que también se adapta al deporte, y es que hasta los más grandes atletas pueden caer en unos Juegos Olímpicos.

Rommel Pacheco le dolió su desenlace en Río 2016, pensó que se había esfumado su sueño de gloria olímpica, pero el clavadista yucateco ahora lucha por intentarlo en el #RetoTokyo2020.

Quiero estar en el podio olímpico y ver la bandera de México»

«Después de Río, quedé un poco decepcionado de mi papel en Juegos Olímpicos, yo ya no quería clavados…Pero , mira, ya estoy camino hacia Tokyo».

Los que lo conocen, advierten que el nacido en Mérida no se dará por vencido en busca de su primera presea olímpica.

«Creo que en Tokyo tiene la oportunidad de cerrar su carrera como él quiere, y la merece», dijo Bernardo de la Garza, extitular de la Conade.

En la justa olímpica anterior no pudo subir al podio, pero ese golpe ha hecho más fuerte a Pacheco.

«Esto te hace madurar, y uno de los mejores atletas que he visto trabajar, es Rommel Pachecho», cuenta Fernando Platas, medallista olímpico mexicano.

Los Pacheco Marrufo (Rommel y sus hermanos) ingresaron a un club deportivo desde muy temperada edad. El deporte se volvió parte de su vida.

«Desde muy pequeños mis padres nos inculcaron el deporte. Mi vida siempre estuvo ligada a la actividad».

Y una vez que decidió apostar a los clavados, comenzó el sueño de llegar hasta los más altos niveles en la disciplina.

«A los 11 años me fui a la Ciudad de México, a enfocarme al cien por ciento en los clavados, y fue la brecha que tuve que pasar para poder estar el día de hoy».

Esa disciplina y constancia que resalta Fernando Platas, llevaron al yucateco hacia su máximo logro como profesional en el Mundial de Clavados de 2016, donde alcanzó el oro y es recordado por usar una camiseta de popeye, uno de sus personajes favoritos.

«Me la regaló una amiga un día antes de ir al campeonato mundial, yo le dije que iba a ser de la suerte. No podía usar el uniforme de México», dijo Rommel, quien subió al podio con esa peculiar playera y cantó a capela el himno nacional mexicano, pues la FINA tenía sancionada a la Federación Mexicana de Natación.

Aunque es el ocaso de su carrera, Rommel redobla esfuerzos y mira hacia el horizonte para alcanzar Tokyo 2020, y completar su reto: «Quiero estar en el podio olímpico y ver la bandera de México».

Y no solo dejar sus huellas con letras de oro, sino ser un ejemplo y formar a las nuevas generaciones del deporte mexicano.

«Me quiero ir bien, con un buen nivel, que los niños me digan: quiero se como tú, me quiero ir bien del deporte», finalizó.

MARCA CLARO

Por ALF