Cronista municipal rememora la trayectoria del militar, cuya influencia política, económica y militar definió una época en la región petrolera.
Hipólito Moreno Tapia
Álamo, Ver.- En el aniversario del nacimiento del general Manuel Peláez Gorrochotegui, el cronista municipal José Gabriel Gómez Corrales destacó la trayectoria de uno de los personajes más influyentes y polémicos de la historia de la Huasteca Veracruzana.
Nacido el 25 de junio de 1882 en Temapache, Peláez pasó de administrar las propiedades familiares a convertirse en un poderoso líder militar y político en una región transformada por el auge petrolero. Su cercanía con hacendados y compañías petroleras le permitió consolidar una amplia red de influencia en el norte de Veracruz.
De acuerdo con el cronista, su protagonismo comenzó a tomar fuerza durante los años de la Revolución Mexicana. En 1914 logró extender su control sobre varios municipios de la Huasteca, estableciendo su principal centro de operaciones en Temapache. Un año después, el poblado fue incendiado durante una ofensiva carrancista, hecho que provocó el desplazamiento de numerosos habitantes hacia zonas petroleras emergentes, entre ellas el campamento que posteriormente daría origen a Álamo.
Durante los años siguientes fortaleció su presencia en la región mediante acuerdos con empresas petroleras extranjeras, las cuales recibían protección de sus fuerzas armadas a cambio de aportaciones económicas. Esta relación lo llevó a confrontar las disposiciones de la Constitución de 1917, al considerar que afectaban los intereses de la industria petrolera instalada en la zona.
En 1920 se sumó al Plan de Agua Prieta junto con Álvaro Obregón y obtuvo el cargo de Jefe de Operaciones Militares en la Huasteca. Sin embargo, la relación entre ambos se deterioró poco tiempo después. Tras una comisión en Estados Unidos y el desmantelamiento de sus tropas, intentó respaldar el movimiento encabezado por Adolfo de la Huerta en 1923, aunque fue detenido antes de participar en acciones armadas.
Posteriormente se retiró de la vida pública, pero su figura continuó siendo motivo de preocupación para el gobierno federal. En 1927 fue expulsado del país y permaneció exiliado en Houston, Texas, mientras que la cabecera municipal fue trasladada de Temapache a Álamo.
Su regreso ocurrió años después gracias a la amnistía impulsada durante el gobierno de Lázaro Cárdenas. Alejado ya del poder y de la prosperidad económica que lo acompañó durante décadas, enfrentó sus últimos años en condiciones adversas y observó la pérdida de las propiedades familiares.
Manuel Peláez falleció en 1959, dejando un legado que continúa generando debate entre historiadores y estudiosos de la región, al ser considerado tanto un defensor de los intereses locales como un aliado de las compañías petroleras extranjeras que operaron en la Huasteca.
